La Doma y el Entrenamiento - Western - Parte 2

Pilar Massaguer
Directora en Catalunya de las asociaciones AQHAS y APHCS promoviendo las razas en España
Libros editados:
Monta Americana, Iniciación a la equitación Western
La monta Western
Iniciación a la Cría
Diez guías prácticas
Vídeo en dos partes sobre la Monta Western de la cual fue traductora


El destete
Alrededor de la edad de 6 meses el potro será destetado y se separará, por lo tanto, de su madre.
Desde ahora y hasta que llegue a la edad de un año, el potro no aprenderá muchas más cosas, pero se reforzará todo lo ya aprendido, ya que al no tener a su madre al lado, tendrá que depositar su confianza en su domador y su campo de atención será mayor.
Sus lecciones podrán alargarse un poco más y se le enseñará al potro a comportarse bien ya que al haber crecido también se habrá hecho más fuerte y puede abusar de su domador.
Mientras es conducido del ronzal por su domador, el potro podrá aprender a franquear obstáculos fáciles como por ejemplo, pasar un charco, pasar por encima de un saco o un tronco, etc... También podrá ahora empezar a aprender a cuadrar sus patas bajo su cuerpo y mantenerse así durante unos minutos, para poder tomar parte en concursos de morfología.

El añal (Yearling)
El tiempo pasa rápidamente y el potro se convertirá en añal o añojo (Yearling en inglés) y podrá adquirir nuevas experiencias.

Ir de reata
Una de las nuevas lecciones será enseñar al potro a ir de reata. Para ello el domador necesitará montar un caballo castrado, tranquilo, domado y que tenga experiencia y mucha paciencia para con el potro y sobre todo, que sea tolerante y nada agresivo, ya que aunque el potro intente morderle o cocearle, es el domador el que deberá disciplinarlo, y no el caballo "maestro".

Estas lecciones serán dadas solamente en el picadero o en un cercado hasta que el potro aprenda a ir de reata perfectamente. Sólo entonces podrá llevarse fuera.
Si el domador lleva las riendas de su caballo en la mano izquierda, cogerá el ronzal del potro con la mano derecha, lo suficientemente corto para que la cabeza del potro vaya casi tocando a la pierna del domador. Esto es para evitar que el potro se coloque detrás del caballo del domador y en cambio, aprenda a ir a su lado.
Es conveniente que el domador lleve en todo momento guantes y que jamás ate el ronzal del potro al pomo de la montura. Cuando el potro pueda llevarse de reata fuera del picadero, éste se beneficiará de un ejercicio moderado para desarrollar y fortalecer su musculatura. Otro aspecto importante de llevar al potro de reata, es que éste aprenderá sin temor a ver a su domador por encima de él, Cosa que normalmente es lo que más asusta a un potro cuando se le va a montar por primera vez.

Poner la montura
Otra nueva lección que el domador enseñará ahora al potro es a ensillarlo. Durante algunos días, el domador dejará una montura y un sudadero en el picadero donde el potro esté suelto, vigilándole para que no los mordisquee.
La natural curiosidad del potro le hará acercarse a inspeccionar los nuevos objetos. Cuando el potro se asegure de que no son peligrosos, no los extrañará cuando el domador mostrándole primero el sudadero, para que reconozca su olor, se lo pase suavemente por el cuello, lomo y grupa por ambos lados. Luego podrá pasárselo por las patas, barriga, etc... Este ejercicio simplemente reforzará lo que ya aprendió cuando el potro tenía tan sólo unos meses.
Gradualmente el domador procederá al mismo ejercicio pero esta vez sacudiendo el sudadero hasta que el potro se acostumbre incluso a ver el sudadero "volar" hasta su lomo.
Colocarle la montura al potro, no será sino la continuación del sudadero.
Recogidos los estribos, cinchas, pecho-petral y latiguillos sobre la montura, el domador se la acercará al potro para que la vea y reconozca el olor. Si éste no muestra miedo, el domador colocará suavemente la montura sobre el lomo del potro, le ajustará la cincha delantera y a continuación la trasera (si la montura la lleva) y luego el pecho-petral. Es mejor que el potro se acostumbre de buen principio a llevar ceñidas todas las partes de la montura. A continuación se bajarán los estribos y suavemente el domador los irá moviendo para que rocen los costados del potro para que se vaya acostumbrando. Con unas pocas lecciones, el domador podrá hacer caminar al potro con la montura puesta.

Esquileo
Si se pretende que el potro entre en concursos, habrá que enseñarle a que se deje esquilar.
Aquí, esquilar, no significa rasurarle el pelo del cuerpo, sino rasurarle al potro los pelos que pueden detractar su belleza y que están situados en zonas conflictivas.
La vista y el sonido de la maquinilla de esquilar pueden asustar terriblemente al potro, por lo que el domador procederá con sumo cuidado, primero enseñándole la maquinilla y dejando que la olfatee, después cuando la haya aceptado, se pondrá en marcha a unos cuantos metros del potro para que se vaya acostumbrando al sonido, hasta que por fin no objete sentirla sobre sí mismo.

Dar cuerda
Cuando el potro alcanza la edad de unos 18 meses pueden comenzarse las lecciones de dar cuerda.
Estas lecciones deben ser de corta duración, unos 10 minutos como máximo y suaves, es decir, no dejando que el potro vaya a demasiada velocidad. Hay que recordar que, los huesos, tendones y músculos del potro están en fase de crecimiento y por lo tanto son frágiles, por lo que una sesión a la cuerda durante demasiado tiempo podría causar graves cojeras. Dar cuerda tiene varias ventajas de las que se beneficiarán cualquier caballo en cualquier fase de entrenamiento:
  1. Servirá para dar escape a la energía sobrante de un caballo.
  2. Enseñará al caballo a comportarse bien, a disciplinarIo y a responder a la voz.
  3. Ayudará al caballo a desarrollar una correcta colocación de la cabeza y una boca suave cuando se le ponga una embocadura.
  4. Prepara al caballo para aprender a ir a las riendas largas y a ir enganchado.
El domador debe tener en cuenta que dar cuerda no sustituye al ejercicio, de manera que si no se dispone del tiempo suficiente para ejercitar un caballo, es mejor soltado en el picadero y hacerlo correr a su libre albedrío antes de pretender "cansarlo" dándole cuerda.
Para comenzar a dar cuerda a un potro, es mejor utilizar un picadero redondo en el cual trabajar.
El potro no necesita llevar más que una cabezada de cuadra a la cual se ajustará una cuerda que no pase de unos 10m de longitud y opcionalmente pueden colocársele unos protectores de caña en las manos.
Con ayudas de una fusta larga, el domador animará al potro a comenzar a caminar, soltando cada vez más cuerda en cuanto el potro coja la idea de que debe moverse describiendo un círculo alrededor del domador y cuyo radio es la cuerda.

Cuando el potro vaya francamente bien, el domador pedirá al potro la parada con la voz, indicando: !WHOA! dando al mismo tiempo pequeños tirones intermitentes hasta que el potro pare. Al cabo de unas pocas lecciones el potro entenderá que debe pararse instantáneamente en cuanto oiga la palabra WHOA.
El domador enseñará y ejercitará al potro a dar cuerda a mano derecha y a mano izquierda.
Gradualmente se le podrá dar cuerda al potro con la montura puesta.

El potro de dos años
El potro habrá alcanzado ahora los dos años de edad. Hasta ahora ha adquirido una serie de conocimientos básicos muy importantes y valiosos para que el domador pueda seguir "construyendo" la enseñanza del potro. El potro puede en esta fase de entrenamiento comenzar a llevar una cabezada con un filete o con una jáquima mientras se le da cuerda.
Hay potros que intentan "escupir" el filete o pasar la lengua por encima de él. Para evitar esto, el filete se le ajustará un poco más apretado hasta que el potro aprenda a llevado en su boca sin que le moleste.

La cesión a la embocadura
Ahora que el potro está acostumbrado al filete o bien lleva una jáquima, el domador le enseñará para qué sirve esto. Poniéndose al lado del potro, el domador tomará la rienda del lado en que está y comenzará a tirar despacio y suavemente en espera de que el potro responda girando su cabeza. Sólo se le pedirá un giro de 90° como máximo.
Este ejercicio se hará igualmente al otro lado para flexibilizar el cuello del potro por igual.
Otro ejercicio a la cuerda que deberá aprender el potro será la cesión a la embocadura flexionando la nuca. Para ello el domador atará las riendas sobre la montura, pasándolas por las anillas de la guarnición que sujetan la cincha, recordando de no atadas demasiado cortas, ya que el potro sería sometido a una flexión exagerada y sólo se conseguiría estropearle la boca.

La conducción a las riendas largas
El ejercicio de la conducción a las riendas largas dará al domador un buen control sobre el potro cuando más adelante se le monte por primera vez.
Antes de comenzar la conducción, habrá que acostumbrar al potro al roce y al movimiento de las riendas largas sobre sus ancas y sobre sus corvejones.
El comienzo del ejercicio será dar cuerda al potro con dos cuerdas, ambas sujetas a la anilla de la cabezada, no al filete. Mientras una de las cuerdas viene directamente a la mano del domador, la otra pasará a través del estribo del lado opuesto y alrededor de las ancas del caballo, a la otra mano del domador.
Se practicarán los mismos ejercicios de parada y seguir adelante en ambos sentidos. En caso de que una o las dos cuerdas se enreden en las patas del potro, el domador cesará inmediatamente cualquier presión, las desenredará, y volverá a comenzar.

Cuando el potro sepa moverse bien con las cuerdas, podrán ajustarse éstas al filete, y eventualmente cambiarse las cuerda por las verdaderas riendas de conducción. Cuando esto suceda, el domador también deberá cambiar su posición de estar parado en el centro del picadero a conducir al potro desde atrás. Para la conducción propiamente dicha es mejor utilizar el cinchuelo de entrenamiento o el sillín de un enganche ya que ambos tienen anillas por donde pasar las riendas, en una posición más elevada que los estribos de una montura.
El domador podrá reforzar al potro los ejercicios ya aprendidos a la cuerda, parada y comenzar a caminar y ahora además podrá aprender el paso atrás, cuya palabra: TRAS, ya había aprendido y por lo tanto le será al potro muy fácil ponerla en práctica nuevamente. De esta manera el potro ya queda listo para ser montado por vez primera.

Montar al potro
Cuando el potro ha alcanzado los 2 años y medio o casi los 3 y si el domador ha seguido cuidadosamente los pasos, se ha ido ganando la confianza del potro y éste ya ha asimilado todas las lecciones sin temor, la primera monta no será sino un paso más en su doma y entrenamiento. De hecho todo lo que se le ha enseñado al potro hasta ahora era la preparación para montarlo.
Hasta ahora el potro ha aprendido a llevar la montura y la brida, se le ha conducido a las riendas largas y conoce bien las palabras para comenzar a caminar, para parar y para ir hacia atrás.
También se le ha llevado de reata y ha aprendido así a no tener miedo de ver a su domador por encima de él. El domador tiene ahora el control del potro.
Antes de montar al potro, el domador practicará un poco, cargar su peso sobre el estribo, al mismo tiempo que sujeta la rienda izquierda (la rienda derecha estará colgada del cuello del potro) y la carrillera de la cabezada (que llevará bajo la brida) en su mano izquierda de manera que si el potro comenzara a moverse o se botara, el domador podría tirar de él en círculo haciendo más fácil bajar del estribo.
También puede el domador tener un ayudante que sujete al potro mientras realiza este ejercicio.
Si todo ha ido bien hasta ahora, el domador acariciará el cuello del potro mientras esté subido al estribo, bajará y repetirá el proceso.

Si el potro se ha mantenido tranquilo y relajado, el domador podrá proceder a montarlo definitivamente, pasando su pierna derecha por encima del potro, cuando esté subido al estribo y finalmente quedarse sentado en la montura y colocar el pie derecho en su estribo. Mientras el domador esté montado, acariciará el cuello y la grupa del potro y desmontará.
Durante las siguientes lecciones y dependiendo de lo tranquilo o nervioso que sea el potro, el domador podrá pedirle al potro que comience a caminar, indicando con la voz: VAMOS! al tiempo que presiona suavemente con sus piernas sobre los costados del potro y mantiene las riendas flojas. Al principio puede dejarse que el potro camine (o trote) en la dirección que quiera, ya que no es preciso que el potro tenga que pensar en demasiadas cosas a la vez hasta que se acostumbre a llevar a su jinete.

Una vez que el potro aprenda a desplazar su centro de gravedad para poder moverse con libertad llevando un jinete, podrá aprender a conocer las ayudas de manos, piernas y asiento del jinete.
Lo más importante a este nivel es hacer que el potro comience a caminar y pare cuando se le indica, cosa que se le reforzará a le largo de todas las lecciones.
Más adelante se le enseñarán al potro los giros y el paso atrás. Hay que tener muy en cuenta que pedirle al potro el paso atrás no significa forzarle la boca de forma continua para que camine hacia atrás. Con ello sólo se conseguiría dañarle la boca y producirle un resabio.

El domador procederá colocando al potro delante de una pared y presionando ligeramente con las piernas por detrás de la cincha, tirando suavemente de las riendas de forma intermitente e indicando con la voz la palabra: !TRAS!, conseguiría sin duda que el potro inicie un movimiento hacia atrás, aunque ni siquiera llegue a ser un paso, a la mínima respuesta, el domador cesará la presión y acariciará al potro. Sólo se podrá repetir la operación al cabo de un rato, después de caminar o trotar al potro, así éste asimilará que lo que hizo estaba bien, de manera que la segunda vez, lo hará mejor y más rápidamente, pudiendo entonces pedirle al potro más de un paso atrás.

Los primeros 90 días
La capacidad de atención de un potro no es muy grande por lo que no se le debe aburrir con excesivas e interminables lecciones en el picadero. Acompañado preferiblemente de otro jinete sobre un caballo confiado y bien domado, el potro con su jinete podrá comenzar a alternar el picadero con las salidas al exterior.

Fuera del picadero, el potro podrá familiarizarse con objetos y sonidos nuevos y moverse con naturalidad sobre un terreno más variado. Para continuar construyendo su base durante los 90 primeros días, el potro necesitará muchas y tranquilas salidas al exterior para que se relaje y durante las cuales, aprenderá el fundamento de nuevos ejercicios. No será necesario que los realice rápidamente o de forma estudiada, simplemente con voluntad.
Durante esta fase inicial, el potro aprenderá a permanecer completamente quieto mientras se le monta, mejorará su paso y su trote, moviéndose francamente hacia delante, se le iniciará en el galope y eventualmente a salir con el pie correcto sin salir a la carga, aprenderá a medir su velocidad. Deberá también el potro aprender a parar con prontitud y a ceder a la pierna, es decir, movimientos y piruetas, mantener una boca suave y ejecutar bien el paso atrás aunque no necesariamente deprisa y en definitiva, poder salir al exterior sin que el potro sea un manojo de nervios.
Durante este tiempo es importante que el domador, enseñe al potro a "aprender", ya que cuando le pida hacer algo, lo que el domador quiere es que el potro busque el camino para realizarlo, no el camino para evitarlo.
Si el domador se toma un poco más de tiempo con el potro, éste aprenderá mucho más deprisa.

El paso
Después de que el potro aprenda a llevar el peso de su jinete, comenzará a caminar mucho mejor.
Si el potro tiende a ir demasiado despacio, el jinete le animará a hacerlo más rápido, sin molestarle demasiado pero sin permitirle nunca que caiga en un retrote.
El ejercicio en el exterior motivará al potro a caminar más rápido.

El trote
El trote es un buen ejercicio para el potro que le mantendrá la mente despejada para poder realizar otros ejercicios.
El trote enseñará al potro a adquirir un buen hábito: caminar y trotar tranquilamente cuando su jinete lo monta.

El galope
Muchos potros tienen la tendencia de galopar demasiado rápido, especialmente cuando no están acostumbrados a galopar al tiempo que llevan un jinete. Cuando el potro aprende a equilibrarse, generalmente comienza a galopar más lentamente, sin embargo, si esto no sucede, será mejor galopar al potro tan sólo en el picadero donde se podrá mantenerlo realizando círculos, si esto no es suficiente, se le volverá al trote y después se le volverá a galopar. Pronto el potro entenderá que con un simple toque de las riendas deberá ir más lento al galope.
Para enseñar al potro a salir a la mano derecha, el jinete le pondrá al trote, girándole ligeramente la cara hacia la derecha, presionando al mismo tiempo con la pierna izquierda de forma intermitente y ayudándose con la voz para animarlo a ir más deprisa hasta que rompa al galope. Para hacer salir el potro a la mano izquierda, el jinete invertirá las ayudas.

La cesión a la pierna
La cesión a la pierna significa que el potro aprende a responder cuando el jinete aplica presión con sus piernas sobre sus costados. Es decir presión con la pierna izquierda significa desplazamiento hacia la derecha y viceversa.
Es importante que el potro comience a conocer estos ejercicios lo antes posible ya que es algo primordial que se utilizará en el futuro caballo Western a lo largo de toda su vida.
Para comenzar a enseñarle al potro a realizar pasos de costado, ayudará colocarlo delante de una pared o de una cerca. El jinete presionará con su pierna izquierda de forma intermitente sobre el costado del potro al tiempo que le mantiene la cabeza contra la pared con ayuda de las riendas. En un principio, ayudará si el jinete mantiene la cabeza del potro un poco girada hacia la izquierda.

Como el potro no podrá ir hacia delante porque la pared se lo impedirá, ni hacia atrás porque el jinete lo impulsaría hacia delante con las dos piernas, el potro no tendrá más remedio que desplazarse hacia la derecha. A la menor respuesta o intento de ir hacia la derecha por parte del potro, el jinete cesará la presión, lo acariciará y paseará al potro simplemente sin pedirle nada, y al cabo de un rato repetirá la operación.
A medida que el potro entienda de qué se trata el ejercicio, la posición de la cabeza se irá manteniendo cada vez más recta, al igual que todo el cuerpo, ya que de buen principio el potro se moverá torcido. Para pedirle al potro el paso de costado hacia la izquierda, el jinete invertirá las ayudas.

Giros y piruetas
Para pedirle al potro realizar giros, es una buena idea darle una razón para girar y las salidas al exterior le ofrecerán al potro unas buenas razones. Árboles y arbustos alrededor de los que poder girar le darán al potro la idea de lo que se quiere de él.
La pirueta es un ejercicio básico del futuro caballo Western pero lo que se requiere del potro a este nivel es tan sólo que aprenda a levantar la mano interior y moverla más hacia dentro. Para ello el jinete llevará al potro al paso describiendo un círculo. Justo antes de que su mano interior se levante del suelo, el jinete tirará hacia arriba de la rienda interior para pedir al potro que mueva esa mano más hacia el interior cuando la vuelva a bajar. Con el tiempo se le podrá pedir al potro que de más pasos hasta completar un círculo con uno de sus posteriores bien plantado en el suelo.

La parada
Ya que desde el principio se le ha enseñado al potro a parar tan sólo con la voz, no habrá problemas en pararlo mientras va montado indicando la palabra: ¡WHOA!, sentándose profundamente en la montura y recogiendo suavemente las riendas como ya se vio. Si el potro todavía da unos pasos, no importa mientras acabe parando ya que, poco a poco, parará con más prontitud.
Una vez haya parado el potro, el jinete aflojará las riendas inmediatamente y le dejará parado durante unos minutos para que se relaje y aprenda a tener paciencia mientras esté parado y sobre todo, que entienda que parar significa premio.
Se podrá practicar la parada primeramente al paso y eventualmente al trote y después al galope.
Un ejercicio muy práctico para el futuro caballo Western, que tiene que ver con la parada, es enseñar al potro a "atarlo al suelo". De hecho no se ata, simplemente se le enseña a que cuando una o las dos riendas cuelgan hasta el suelo, el potro debe permanecer parado aun y cuando el jinete desmonte y se separe de él.
Para enseñárselo, se puede atravesar el extremo de una rienda con un clavo largo y clavar éste en el suelo (de tierra). Mientras el jinete se va alejando irá indicando al potro: ¡WHOA!.
Probablemente y aunque el potro conoce la palabra, se moverá para seguir al jinete, pero no podrá seguir adelante porque la rienda estará sujeta de manera que pronto entenderá que cuando las riendas están colgando es que está "sujeto" y no se moverá. Cuando esto suceda el jinete acariciará al potro para premiarle.

Práctica y entrenamiento
El potro ya tiene ahora los 3 años cumplidos o incluso va para los 4, ha aprendido la base de muchos ejercicios de una forma calmada y lenta.
Es una cuestión ahora de seguir practicando todo lo aprendido de una forma progresiva, ya que el potro es todavía muy joven y su constitución está todavía en fase de crecimiento siendo por tanto frágil. El jinete irá puliendo poco a poco todos los movimientos del potro para que cada vez sean más precisos.

Es entonces el momento para 3 pasos más:
  • Trabajar lentamente sobre lo ya aprendido para poder participar en los diferentes concursos y pruebas Western.
  • La introducción de nuevos objetos que le serán después cotidianos al caballo de trabajo: aceptar que el jinete se quite y se ponga el chubasquero mientras está montado o el movimiento del lazo, rozándole por todas partes, o el arrastre de cualquier objeto atado al lazo y anclado al pomo de la montura.
  • Comenzar los ejercicios con el ganado vacuno ya sea para trabajar en un rancho o para las diferentes pruebas Western con ganado como: cutting o lazado de teneros.
Embridar y embocar
Hasta ahora el potro ha llevado como embocadura un simple filete o bien una jáquima, pero ahora el domador podrá comenzar a enseñarle a llevar un nuevo tipo de embocadura: el bocado de palanca. Sin embargo, y antes de colocarle esta nueva embocadura, el domador deberá enseñar al potro a ir embridado, es decir a ser guiado con ambas riendas en una sola mano utilizando el principio de "neck reining" o embridado básico del caballo Western.

El potro comenzará a responder al principio de "neck reining" estableciendo justo el ángulo del arco apropiado con la cara, cuello y cuerpo. Sintiendo la rienda indirecta o exterior sobre su cuello, el potro responderá con naturalidad girando su cara en el sentido del círculo. El jinete cogerá las riendas cruzadas sobre el cuello del potro, con una mano pero sin dejar de ayudarse con la rienda directa para ello el jinete utilizará sus dedos índice y meñique para suplir la mano que actuaría sobre la rienda directa y girando su muñeca hacia la izquierda o hacia la derecha.
Con la práctica, incluso estas ayudas serán cada vez menos necesarias y el potro se moverá en la dirección requerida a la mínima sensación de la rienda sobre su cuello. Una vez conseguido esto, el jinete podrá llevar las riendas desde cualquiera de las formas tradicionales del estilo Western, teniendo en cuenta que los concursos prescriben las reglas de cómo deben ser llevadas exactamente.
Cuando el potro conoce bien el principio de "neck reining" llevando un filete o mejor aun un filete de camas largas, se pasará entonces a colocarle el tipo de bocado de palanca de estilo Western que mejor se adapte a cada animal pero teniendo siempre en cuenta de que cualquier bocado de palanca tiene que ser llevado con manos suaves ya que de otro modo podría ser severo para el potro y acabar arruinándolo como montura.