Domar es enseñar
Sobre el proceso de enseñanza – aprendizaje y la doma


David Castro
http://www.concaballos.com.ar

  • -¿Qué significa domesticar?-
    -Es algo demasiado olvidado –dijo el Zorro–. Significa crear lazos.

    Saint-Exupery
    El principito

¿Qué implica enseñar? ¿Qué implica domar?

La doma y el entrenamiento son un proceso de enseñanza-aprendizaje. Domar es “educar”, dice Oscar Scarpati -en el sentido de enseñar más que redimir-: "ayudar a aprender". El domador tiene que saber qué hace; tener equilibrio, aplomo, una cierta postura y, sobre todo, tener claro cómo enseñar.
El proceso debe buscar un equilibrio entre las exigencias y las posibilidades de desarrollo del animal en cada etapa: todo tiene que ser realizado en el momento indicado, sabiendo la forma de hacerlo, atento a los tiempos y con la presencia de ánimo correcta. Se deben poseer los conocimientos y la creatividad necesarios para poder así aprovechar los recursos que el caballo trae como materia prima: su desarrollo físico, temperamento, inteligencia, sensibilidad, etc. De esta manera, se trabaja persuadiendo y exigiendo en la medida de las posibilidades del caballo durante todo el proceso, lo cual no implica sólo "amansar sin golpear".

¿Se puede también enseñar por la fuerza o por imposición? ¿Sería convencimiento? Sí, tal vez se puede convencer por la fuerza. Pero persuasión o convencimiento significan aquí desestructurar y cambiar ciertos patrones en la mente del caballo para que éste entienda y así también, generar un lazo y una relación, que no se lograría a los golpes ni quebrantándolo psicológicamente. Implica habituación: un proceso que va de lo fácil a lo difícil y un manejo muy consciente y muy creativo de cómo utilizar los recursos y los potenciales que el caballo tiene. No hay una receta a aplicar que sirva para todos los caballos: se hace esto, luego lo otro, etc. Cada caballo es distinto. El domador va a generar, cada vez, una metodología apropiada, que va a dar forma al proceso enseñanza-aprendizaje a ser utilizado con ese caballo en particular.

Se va construyendo esta herramienta, que es la comunicación, con un profundo conocimiento sobre el caballo, su comportamiento y su naturaleza y con un profundo conocimiento sobre uno mismo. Y, a partir de esa claridad, es que puedo empezar a generar una metodología que va a ser particular en cada caso: va a estar arraigada en la comprensión del animal, en la experiencia del domador, en el proceso del convencimiento y en todo lo que implica conocer al caballo. Pero no va a ser un método estático, no puede ser una receta: va a ser un proceso cambiante. Tiene que ver con algo creativo que, en su construcción, se modifica y se adapta a las circunstancias, como algo vivo, en continuo cambio.