Cría y mantenimiento del caballo en condiciones de bienestar físico y mental

Lucy Rees
Etóloga galesa reconocida internacionalmente que ha trabajado durante toda su vida para desarrollar una forma diferente de relacionarse con los caballos.


El caballo es un animal libre que aprende sus normas sociales criándose en una manada y que come de 13 a 18 horas diarias.
La cuadra, sin libertad, sin compañía, sin bastante tiempo para masticar, representa un entorno muy estresante para los caballos: se ponen nerviosos e híper excitables, desarrollan vicios de cuadra o se deprimen. Su fertilidad, su resistencia a las infecciones, su circulación y su digestión sufren y muchos mueren de cólicos.

El caballo necesita al menos unas horas diarias libres en las que pueda ver y tener compañía, por ejemplo en corrales si no disponemos de prados. Los potros que han sido criados aislados y en cuadras no aprenden las normas sociales que los adultos enseñan en una manada y nosotros seremos incapaces de enseñarles bien. Por lo general estos potros son mucho más difíciles de tratar y domar que aquéllos criados en libertad y en grupos.

Los sementales son los vigilantes y protectores de sus manadas y no pueden desempeñar este papel si los tenemos encerrados y aislados. El semental estará siempre más tranquilo si está situado donde pueda vigilar a los demás y contactar con vecinos tranquilos y permanentes.
Como cualquier deportista, el caballo antes de ser montado necesita tener la oportunidad de jugar y revolcarse para estirar músculos entumecidos Botándose y desfogándose y así poder empezar su trabajo de la forma más cómoda posible.
El examen táctil para detectar dolores es imprescindible, como también lo es comprender los gestos de molestia provocados por la montura, la embocadura, los dientes, etc... Nunca se castiga, siempre se investiga.
El caballo cómodo y comprendido, se mueve con ganas, el que no, no.