Palabras de apertura de la autora

Primeramente quiero agradecer la presencia de todos ustedes dándoles además la bienvenida a este espacio en el cual compartiremos un momento para reflexionar acerca de esta nueva propuesta volcada en el libro.

Para ello, nos acompañan hoy para comentarnos su visión acerca de esta obra desde diferentes enfoques, la Sra. María Grazia Fill, la Sra. Mónica Gabay y el Coronel Jorge Amaya, que si bien no pudo asistir hoy a este evento por sus vastos compromisos laborales asumidos con anterioridad, lo hará en forma virtual, puesto que no quiso dejar de estar presente para acompañarme en este momento, como siempre lo hizo tanto en la presentación del primer libro como así también en la presentación del DVD.

  1. Tendremos el agrado de escuchar entonces en primer lugar las opiniones de la Sra. María Grazia Fill, pintora, autora de la obra de tapa, quien con su exquisita sensibilidad pudo captar fielmente e interpretar en su trabajo la idea que le propusiera para la tapa de mi libro.
    Desde el Arte, intentará acompañarnos con sus comentarios, para que podamos descubrir la fibra íntima que el Arte encierra también en nuestro quehacer hípico, dando una pincelada mágica que nos abrirá las puertas a la perceptibilidad necesaria para enriquecer nuestros quehaceres desde un regocijo despojado de materialidad.
    Siempre se ha hablado de la equitación como arte, pero creo que este concepto necesita ser rescatado para poder descifrar el verdadero sentido que entraña y que no quede solamente en el recuerdo como una bonita frase. Teniendo esto en cuenta, hice referencia a esta conocida frase que utilicé para denominar el capítulo II de este libro: cuanto más hierro haya en la boca del caballo, más lejos se está del arte y de ahí en más poder introducirnos en lo que Arte realmente involucra.


  2. Luego, la Sra. Mónica Gabay nos dará su visión, opinando en este caso desde el lugar que le toca vivir como alumna que recibe su educación hípica basada en el Método Gaiper, que es el Método en el cual se encuentra fundamentada toda mi enseñanza. Una mente amplia dispuesta a toda nueva incursión que se le proponga. Luchadora tenaz y un alma sensible, inquieta y ávida de nuevos horizontes con una aguzada mirada analítica sobre la vida y el mundo.


  3. Y por último, escucharemos al Coronel Amaya, quien es Rector del Instituto Superior de Arte Ecuestre de la FEA y jinete de reconocida trayectoria, quien es además en la actualidad, un referente en el tema de educación hípica, ya que inauguró en 1998 dicho Instituto, año en el que, perteneciendo a esa primera camada, recibí el primer título avalado institucionalmente por la FEA para impartir una enseñanza hípica basada en el Adiestramiento Clásico cuyo objetivo era el de proveer a los futuros profesores del conocimiento necesario para que la equitación tuviera un marco seguro en lo que hace a la responsabilidad docente.
    También él escribió recientemente un libro: Síntesis histórica del Salto en la Argentina. En él tiene en cuenta los inicios y las principales actuaciones internacionales desde 1888 hasta 1974, en el cual pudo agregar la recopilación de viejas y valiosas fotos que acompañan al texto.
En la actualidad, lamentablemente, no contamos con autores argentinos dedicados a promulgar este arte ecuestre. Sólo tenemos como referencia la obra del conocido Juan Romero Blanch: El arte de la equitación, quien volcó en él variados temas sobre el quehacer hípico pasando a ser un libro de cabecera para los estudiantes. Y a partir de allí, quedó un enorme vacío para todos aquellos con ansias de aprender, a menos que recurrieran a fuentes extranjeras.
Y luego de ese vacío en nuestro país, tuvimos el honor de seguir sus pasos como escritores tanto el Coronel Amaya como yo, para llevar al papel nuestros humildes conocimientos con el fin de brindar todo aquello que nos parecía trascendente para dejar como legado.
Es una gran responsabilidad escribir un libro. En él queda plasmado mucho más que un simple escrito sobre un determinado tema. Se transmite una idea, una filosofía, una manera de ser en el mundo que refleja en parte, el alma de quien lo escribe.
Es éste mi último libro, un desafío para todos aquellos que quieran encontrar algo más que el enorme placer de montar únicamente y haciendo honor a la frase que titula al capítulo III podemos concluir que: si creemos en el sistema de entrenamiento clásico, el cual pone el énfasis primero y principalmente en el bienestar del caballo, entonces nosotros deberíamos esforzarnos por ser mejores jinetes.

Libros sobre técnica hípica ya han sido escritos desde la antigüedad y estos temas han sido tratados incluso por autores contemporáneos extranjeros siendo muy claros en sus objetivos.
Pero yo pretendo dejar algo más, que si bien contempla la técnica clásica, también deje una profunda huella provechosa a todo aquel que se sumerja en sus páginas. De ahí que uno de los aspectos que he tenido en cuenta, es abordar el tema desde un punto de vista filosófico, psicológico y a la vez de autoayuda aplicada al deporte. Teniendo en cuenta también estos parámetros, hace posible que la educación transmitida permita abordar al ser humano, siempre desde la enseñanza hípica, a otro nivel que va más allá de lo meramente deportivo, aprovechando la posibilidad que nos brinda el caballo para adentrarnos en un camino que haga vibrar las fibras más íntimas de cada uno en particular despertando además su lado espiritual. No hace falta adherir a una religión determinada para desarrollar la espiritualidad, sino que se trata de una espiritualidad basada en el convencimiento sobre la existencia de energías de otras dimensiones que influyen en la Tierra y filosóficamente hablando, es posible asociar la espiritualidad con una búsqueda del sentido de la vida que trasciende lo mundano y al enriquecernos como personas acrecentamos también nuestra calidad como jinetes.

En cuanto al aspecto filosófico, podemos señalar entonces que la Filosofía tiene 3 características que la hacen interesante:
Por un lado, implica la búsqueda de la verdad, exigiendo una actitud de tolerancia, receptividad, escucha, cuidado, curiosidad, tratando de brindar una argumentación racional en sentido amplio y profundo.

En segundo lugar, se trata de un saber sistemático que, si bien puede abordar cualquier tema, se caracteriza en especial por reflexionar sobre temas de elevado nivel de abstracción o de generalidad tales como la realidad, la verdad, el bien, la belleza, el ser humano y en nuestro caso como jinetes el equilibrio, el peso, el centro de gravedad, la energía, el movimiento, la intención...
De allí que uno de los capítulos lo he denominado con la tan conocida frase del Principito lo esencial es invisible a los ojos.
Y en tercer lugar es un riguroso esfuerzo intelectual que constantemente formula preguntas, dirigidas incluso sobre aspectos que la gente puede dar por completamente aclarados. Esa capacidad de preguntar y problematizar obedece al enorme deseo de aproximarse a una comprensión globalizadora y sistemática del mundo que nos rodea y de nosotros mismos que haga posible que estos tengan un sentido. De ahí el nombre que ha dado a la Intruducción con la frase: los textos son las hojas del árbol, lo que hay que buscar es la raíz.
En el ámbito de la educación elemental y media, la enseñanza de la filosofía debe estar fundamentalmente orientada a proporcionar al alumno los instrumentos necesarios para que doten de sentido a sus propias vidas, ya que toda actividad posterior que realice no tendrá sentido valedero si no lo tiene claro para su vida en general. La enseñanza de la filosofía debe potenciar en el alumno la capacidad de crítica y de cuestionamiento de los saberes recibidos, así como la posibilidad de integración de todos esos saberes parciales en un sistema global, en permanente proceso de construcción y reconstrucción.
Evidentemente esto es todo un desafío para el profesor ya que se trata de desarrollar la capacidad de pensamiento crítico y creativo del alumnado y de dotarles de los instrumentos necesarios para que aprendan a aprender y para que puedan dar sentido a su vida y al mundo que les rodea.
No se trata sólo de aprender algo sino de tener el alma gozosa con el deseo de alcanzar un objetivo, sea cual fuere. Y para eso se necesita algo más que simplemente brindar un conocimiento teórico a quien lo reciba. Se trata de darle alas para que pueda volar en su proyecto y anhele concretarlo.
De ahí uno de los títulos de un capítulo de este libro, que no es no es ni más ni menos que una frase de Saint-Exupery: Si quieres construir un barco, no convoques a los hombres para buscar la madera, cortar tablas y distribuir las tareas. Llámalos y despierta en sus almas el deseo irrefrenable del mar infinito...
Y exactamente así es como yo concibo la enseñanza, invitando con pasión a despertar las pasiones que todos albergan, con los sueños escondidos que a veces quedan prisioneros en un mundo priorizado por lo material.

Y en cuanto a la Psicología, creo que es innegable que el ser humano es una conjunción de otras cosas que hacen mucho más a tener que contar tan sólo con un cuerpo físico. Lo fundamental y el objetivo básico de la educación es como dijimos, ayudar a aprender al alumno.
En esta línea la Psicología va descubriendo que en el proceso de aprendizaje en situaciones educativas, intervienen una serie de variables que pueden ser por una parte, variables contextuales y por otras variables externas e internas relacionadas con el proceso de adquisición del conocimiento (cognición que significa conocer).
Esto implica tener muchos factores en cuenta como el pensamiento, el lenguaje, la percepción, la memoria, el razonamiento, la atención, la resolución de problemas, la toma de decisiones, etc., que forman parte del desarrollo intelectual y de la experiencia de cada uno.
Su objetivo central es el de comprender cómo se desarrollan estos procesos en los seres humanos, tratando de explicar lo que pasa en su mundo interior con el único fin de poder ayudar más certeramente en lo que hace a alcanzar su objetivo en el aprendizaje. De esta manera, es importante tener en cuenta un proceso psicológico en el desarrollo de la educación, que permita tener un contacto más cercano con el estudiante y detectar distintas problemáticas que puedan generar algún problema a lo largo del proceso educativo.
No se trata tan sólo de que el alumno posea un pensamiento reproductivo que lleve a una repetición mecánica y ciega de las cosas sino de que pueda esgrimir también un pensamiento productivo en el cual el educando llegue a poner en práctica un proceso de insight, o sea tener una "visión interna" o más genéricamente "percepción" o "entendimiento” pudiendo llegar a la comprensión de algo.
Mediante un insight el sujeto "capta", "internaliza" o comprende, una "verdad" revelada.
Educar viene del latín educare, que significa "sacar afuera". ¿Y qué es lo que debe de extraer la educación? Lo mejor de cada persona, su mayor capacidad de vivir y sentir. La educación de cualquier índole debe tender a ayudar a la persona en la formación que requiera en cualquier etapa de su vida. No por ser adultos debemos renunciar a este privilegio.
Otro de los capítulos se denomina: El jinete no puede dominar al caballo si no se domina primero a sí mismo, esto obviamente haciendo franca referencia a la necesidad justamente de poder administrar un eficiente autocontrol, teniendo la perseverancia necesaria como para poder pasar airoso todo tipo de frustraciones y pudiendo utilizar el tipo de inteligencia de la cual fuimos naturalmente dotados aprovechándola, además de tratar de entender aquellas otras para las cuales no nos hemos visto tan favorecidos. Con ello me refiero a poder explotar nuestras virtudes al conocerlas, pero también poder conocer nuestras falencias para poder corregirlas. Aprovechar el error para conocerlo y superarlo sin caer en perfeccionismos excesivos que en vez de ayudarnos, nos atormentan.

Y finalmente, tomando en cuenta el último eje, poder brindarle al alumno la posibilidad de saber cómo autoayudarse también en el ámbito deportivo, pues es muy fácil decir hay que hacer esto, pero lo difícil es saber cómo lograrlo.
Autoayuda significa hacerse cargo de los propios problemas y sus soluciones y enfrentarlos en el marco de las propias posibilidades. Y también se puede enseñar a autoayudarse, de tal manera que el individuo en sí sea cada vez menos dependiente de su maestro. Enseñar es ayudar a crecer y requiere de la honestidad de brindar todo lo necesario para que el alumno pueda valerse por sí mismo con solvencia y no siendo un simple autómata que sólo funciona cuando es manejado a control remoto. Y para ello es necesario enseñar el cómo, el para, el cuándo, el qué a la vez que se genera un enriquecimiento mutuo entre profesores y alumnos.

Se trata de:
  • Conocerse a sí mismo, con honestidad, ubicando virtudes y defectos.
  • Evaluar qué quiere conservarse, mejorarse o cambiarse y ubicar las herramientas para hacerlo.
  • Librarse de los obstáculos interiores y exteriores que sean limitativos.
  • Ser quien se quiere ser; donde el pensar, el sentir y el actuar sean una unidad coherente o guardar relación con la actitud personal y responsabilidad.
Mediante la implementación de estos tres ejes puestos en marcha conjuntamente, podremos salir del encasillamiento que lo cotidiano nos impone.
Se trata de poder ser más sueltos mental y físicamente y de estar bien con nosotros mismos, para poder estar bien con los demás y por supuesto con nuestro caballo.
A través de estas páginas, la idea es poder adentrarse cada vez más aventurándose por caminos no tan habituales con el objetivo de despertar nuestra parte ancestral perdida a través de lo que la civilización impone y a la que deberemos recurrir para dialogar con nuestro caballo.
Nuestra parte ancestral esconde tesoros sepultados tales como la intuición, el instinto y el manejo de la energía. Pero para convocarlos, será necesario liberar nuestro espíritu para que pueda comprender lo que nuestro cerebro solo no puede realizar. Y para ello es necesario poder también volar, aún sin alas.
Como dijera antes, es fácil decir: hacelo, pero lo importante es saber cómo. De ahí que el libro intenta crear página a página, una atmósfera propicia que nos vaya transportando de una instancia totalmente racional a otra dimensión donde el sentir, el percibir lo no visible a los ojos, nos vaya sumergiendo en una comprensión más sutil de todo lo que nos rodea. Y nada más sutil que un caballo, con una fina percepción que le permite mirar adentro del ser humano, pues con su gran nivel de intuición, desnuda nuestro sentir sin necesitar de las palabras.
No necesita más que nuestro tono muscular para saber de nuestro estado psicológico. Nuestro cuerpo le habla sin que nosotros ni siquiera lo sospechemos puesto que para él el lenguaje corporal es tan válido como para nosotros el lenguaje hablado.

Caminos puede haber muchos y todos llevar Roma como dice el dicho, algunos son más largos pero más seguros y permiten la reflexión mientras se los transita pues el lento andar posibilita poder asimilar y disfrutar también del paisaje.
Entre otras artes, la poesía eleva ayudando a salir de lo mundano, de ahí que también y dentro del contexto haya sido instrumentada para ayudar al lector a salir de lo cotidiano. También fueron incorporadas frases de filósofos, poetas, escritores, pintores, maestros de la equitación, etc, que en pocas palabras resumen un concepto profundo acerca del tema tratado y que recorren las páginas encerradas en nubecitas para que resaltemos las ideas que en ellas viajan. Siempre debe existir un equilibrio entre lo racional y todo aquello que no se pueda demostrar científicamente y teniendo en cuenta estos aspectos, el capítulo VI fue denominado tanto hay exceso en excluir la razón como en no admitir más que la razón.
Finalmente y para concluir, el último capítulo se denomina: la mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre.
Vuelvo a agradecer la presencia de todos ustedes que me han acompañado esta tarde, esperando pueda serles de utilidad esta contribución que pretende ambiciosamente encontrar un camino mucho más rico en posibilidades para todos los que somos amantes de los caballos.


Muchas gracias