Acerca de la recompensa: Inmediatamente y siempre

José Manuel Sales Pons
Experto profesor de equitación y entrenador de exitosos jinetes


Este fin de semana he estado releyendo el libro de GUSTAVE LE BON, "La Equitación actual y sus principios". Aún cuando es un libro que se publicó en 1892, posiblemente sea el primero que se apoya en datos científicos con la ayuda del cronofotógrafo, dinamómetro y demás aparatos de reciente invención entonces. Además, el autor era investigador de profesión y por lo que se ve, muy aficionado al caballo. Lo que dice, teniendo en cuenta cuando lo dice, ya son los rudimentos de una Equitación científica, base y fundamento de la Equitación deportiva o artística. Tanto monta.

Pero hoy sólo tengo intención de aclarar dos conceptos que me sugiere el capítulo de las "bases psicológicas de la doma". Para él, la base de la doma está en la aplicación de la ley de asociaciones por contigüidad. Con el leguaje de nuestro siglo XXI, diríamos que los principios del entrenamiento están basados en señales y respuestas: pido y presiono mientras no obtengo la respuesta correcta y cuando ésta se da, la presión desaparece. A la presión y cesión, se le llama el refuerzo negativo. En lenguaje coloquial sería: en la posición que no quiero que esté, tenso las riendas –incordio con las manos- y empujo con las piernas o con la fusta larga –sigo incordiando, pero siempre adelante-. Hasta que el caballo, ante tanto incordio, decide salir de la posición en que está –la que yo no quiero- y se ve abocado a la posición que sí que quiero. Inmediatamente ceder y recompensar. El Dr. Le Bon dice:

"Bastará con hacer seguir INMEDIATAMENTE y SIEMPRE a la obediencia con una recompensa (caricias, avena, azúcar, etc.)." El subrayado es suyo.

Precisamente, estas dos palabras subrayadas son las que quiero aclarar. Yo suelo utilizar dos palabras más rimbombantes porque, creo, expresan mejor la idea:

- "Inmediatamente" por LATENCIA. Latencia es el tiempo que transcurre entre un estímulo y la respuesta que produce. De este modo, entre la respuesta del caballo y nuestro sí –en caso de que sea una respuesta correcta- debe ser instantáneo para que surta efecto. Un ejemplo: imaginad que estamos enseñando a un niño la tabla de multiplicar del 7, y que la recita toda bien menos el 7x5 que dice 37. Si yo me espero al final para decirle que mal, difícilmente sabrá dónde la respuesta ha sido incorrecta. En cambio, si en el momento de decir 7x5=37 me limito a decirle que no, me irá dando otras soluciones, hasta que diga 7x5=35. Entonces yo le diré que correcto y, como consecuencia, se le grabará la respuesta correcta. Con los caballos, la mayoría de veces llegamos tarde por falta de concentración…, o porque este concepto no lo tenemos claro en el trabajo diario. ¡Y es importantísimo!

- "Siempre" por ALEATORIEDAD: otro problema cotidiano de falta de concentración. Normalmente corregimos de manera aleatoria: unas veces sí, otras no, unos días más, otros días menos. Y sobre todo, cuando el mismo problema nos resulta incómodo. ¿Cuándo suele ocurrir esto? Sobre todo cuando galopamos, porque entonces somos conscientes del descontrol. Y resulta que, no descontrol pero sí desorden, ya lo notamos en el paso. Y ahí no le damos la importancia que sí tiene. Al fin y al cabo, el caballo hace lo mismo a un aire que al otro y por su mente pasa algo así como "si me dejan hacer esto al paso y al trote, ¿por qué no voy a hacerlo también al galope, máxime cuando mi cuerpo está predispuesto a ello?"

Hace cien años se hablaba de premio y castigo. Hoy en día sustituimos el castigo por la presión, molestia, incordio o como le queramos llamar. El castigo, en contadísimas ocasiones. Muchas menos de las que nos creemos. Paz y espero que sirva a alguien.