Condicionamiento, ética y conocimiento.

David Castro
http://www.concaballos.com.ar

For as the sun is daily new and old, so is my love still telling what is told. William Shakespeare, Sonnet 76

¿Puede un ser reducido sentir amor, felicidad, alegría y disfrute; en cautiverio, mutilado en su libertad física y espiritual y educado a través del dolor y el condicionamiento?

Yo creo que algunas de las veces si puede, o lo intenta. La fuerza del espíritu es increíble.

Cuando la gente cuenta alguna anécdota sobre las expresiones de cariño de su caballo, no me caben dudas de que es cierto su relato; no tengo ninguna duda sobre las capacidades del alma equina, en este sentido mis dudas sólo aparecen en referencia a las capacidades del alma humana.

El mono que baila

El condicionamiento del comportamiento y o el uso de reflejos condicionados son herramientas muy usadas con los caballos. En la educación, si no queremos lavar cerebros, tenemos que ser cuidadosos con condicionar; podemos buscar generar buenos hábitos en una medida de equilibrio y ética, muy sensible y acorde al ser que estamos educando. Porque, igual que con las personas, un gran condicionamiento puede generar grandes limitaciones: un animal condicionado por reflejos o con una fuerte estructura de sometimiento deja de ser un individuo para convertirse en una criatura sin expresión, como una máquina o un zombi. Sobrados son los casos en que se quiebra la voluntad de un animal brioso y, más tarde, en el entrenamiento, se trata de recuperar esa energía e ímpetu a fuerza de fustas y espuelas. Tenemos que tener mucho conocimiento sobre la realidad de estos métodos, porque se puede perder en el camino mucho de lo debiéramos querer preservar.

Hay un reflejo condicionado conocido, el del "mono que baila": se encierra a un mono en un recinto sobre una chapa, se hace sonar una música y se calienta la chapa o se le da electricidad y entonces el mono comienza a levantar los pies y saltar. Eso hace que parezca que el mono baila. Luego de repetirlo un cierto tiempo, cuando se vuelve a poner la música y la chapa no se calienta, el mono conserva el reflejo condicionado de moverse. El resultado de ese método es que el mono “baila”, hay música y el mono se mueve, pero para nosotros bailar significa otra cosa. Hay algo claro con la ética de los procesos y los resultados que queremos obtener. Y para algunos, hay diferencia entre bailar y levantar las patas.

Como decía al inicio: queremos por tanto que nuestros caballos expresen gracia y armonía en sus movimientos, felicidad y deleite. ¿Puede un ser reducido hace eso? ¿Cómo es posible pensar que lo vamos a obtener a través del dolor y el sometimiento, con eso sólo tenemos esto: la mímica, la aridez del gesto vacío. El mismo movimiento vacío que se consigue a través de cualquier método de presión.

Y tan condicionado tenemos el ojo, tan confundido el corazón que vemos Danza y Gracia donde un pobre animal forzado y condicionado levanta las patas. Donde sólo puede verse Des - Gracia