Crónica de la Doma Clásica

Yeguada Kampmann
La yeguada Kampmann esta situada en la peninsula Hanekenfähr en Lingen. Heinrich Kampmann es el dueño de la yeguada, que ha obtenido una fama excelente tanto por criar caballos de alta calidad como por sus presentaciones en concursos. Las instalaciones están conocidas muy por encima del nivel regional como instalaciones muy modernas de deporte ecuestre, con enfoque especial a la doma clásica.


Mirando la historia de la equitación nos encontramos con toda la sabiduría de los antiguos maestros ecuestres.

Podemos considerar que la base de lo que hoy practicamos como doma clásica ya lo practicaron los griegos y que fue descrito por Jenofonte (430 - 350 AC) militar y filosofo. Para ellos la caballería fue la parte más importante de las tropas. El trabajo día a día de la escuela española de equitación en Viena esta basada todavía en la obra de Jenofonte "Sobre la equitación", donde describe detalladamente postura, ayudas del jinete y como montar las diferentes lecciones.

A pesar de que los consejos de Jenofonte están pensados en primer lugar para la lucha militar desde el dorso del caballo, contienen toda la información sobre la base de la equitación, el carácter del caballo y que los mejores resultados se consiguen domando bien al caballo sin violencia, usando ejercicios de flexibilidad y manteniendo la salud del animal.
Jenofonte daba mucha importancia a la relajación del caballo y su entrega voluntaria al jinete, cosas que no se pueden conseguir con violencia y por la fuerza.

En el año 1532, Federico Grisone abrió en Nápoles la primera academia de equitación, la Academia ecuestre de Nápoles, que llegó a ser la institución líder para que los nobles de Europa perfeccionaron su monta durante del siglo XVI.
En 1550 Grisone publicó en Nápoles su escrito "Reglas de la equitación".
La meta principal del entrenamiento era el poder dominar al caballo de batalla mejor durante el combate cuerpo a cuerpo, mejorar la obediencia absoluta y la reacción rapidísima a las ayudas del jinete.

El texto de Grisone trata de lecciones complicadas como las inclinaciones del tren posterior, que son la base de las piruetas y giros rápidos, explica Voltes y Cabriolas.
A cambio de Jenofonte, Federico Grisone, prefiere bocados fuertes e inventó varias formas de bocados de acción brutal. La sumisión y la obediencia del animal fueron para él, la base del entrenamiento.

Al francés Antoine de Pluvinel (1555 -1620) no le gustaron estos métodos tan violentos. Le disgustó el uso de la espuela y la fusta que aprobaron los jinetes napolitanos y empezó a tratar a los caballos con más suavidad.
Para él, lo más importante eran los movimientos naturales del caballo y los talentos versátiles de cada animal de por sí.
Pluvinel, considerado un académico en pistas, llego a ser jefe de equitación y consejero del rey Ludovico XIII.

En los primeros años del siglo XVIII empezó una reforma de la equitación.
Francois Robichon de la Gueriniere (1688 - 1751), desde 1716 dueño de una escuela de equitación en Paris y desde 1730 domador de la corte de Ludovico XV , publicó tres años más tarde un libro bajo el titulo "L`Ecole de Cavalerie". Este libro condenó todo el equipo brutal de equitación y renovó el entrenamiento desde la base.
Francois Robinchon de la Gueriniere está considerado como un reformador de la equitación de aquellos tiempos y como iniciador de la equitación moderna.

La importancia de su trabajo no solo se origina en la exclusión de todo equipo doliente para el animal, sino también en la idea base de que jinete y caballo tienen que formar un equipo trabajando.
Inventó la forma de silla plana que fue la primera versión de las sillas modernas de la equitación que usamos hoy en día.
Excluyó espuelas cortantes y bocados hirientes de su escuela y dio importancia a las ayudas de pantorrilla y peso antes de usar las riendas. También las lecciones como "espalda adentro" son invento suyo. Además, Gueriniere reconoció que la entrega y soltura del caballo son la base de una doma bien hecha y son imprescindibles para que el caballo responda bien y libremente a las ayudas finas del jinete.

El Piaffé y el Passage son para Gueriniere la base de toda la doma de alta escuela, mostrándose aquí la entrega del caballo y demostrando si el caballo se mantiene a sí mismo en tensión positiva.
Sus enseñanzas fueron reconocidos en todo el mundo ecuestre europeo y son actualmente la línea base de la escuela española de equitación en Viena.

Durante el siglo XIX empezaron a dividirse las opiniones:
El jinete francés Francois Baucher (1776 - 1873) intento a renovar y remoldear el arte ecuestre enseñado por Guerinere y quería implantar sus ideas en Francia e Alemania.
Los métodos de Baucher difieren bastante de los métodos suaves de Guerinere ya que vuelven a basarse en la violencia y la sumisión a la fuerza del caballo.

En Alemania, el jinete berlinés Louis Seeger (1794 - 1865) y su alumno Gustav Steinbrecht (1808 - 1885), protestaron enérgicamente contra las nuevas enseñanzas de Baucher, querían volver a la equitación clásica de antes.
El libro de Steinbrecht "Das Gymnasium des Pferdes" (1884) es uno de los más elementales de la literatura ecuestre moderna.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, tenemos unos cambios que tienen importancia en el deporte de la doma clásica de hoy en día. En las escuelas militares de la caballería y la escuela en Hannover empezaron montar de forma deportiva.
En 1912, los militares organizaron la inclusión de una prueba de doma clásica en las pruebas de las Olimpíadas de Estocolmo.
En el mismo año se editaron las reglas militares referente a la caballería que son la forma base de las reglas elementares que hoy en día mantiene la FN.

Los entrenadores y profesores más importantes de estos tiempos son Oscar M. Stensbeck, Otto Lörke, Walter "Bubi" Günther und Willi Schultheiß.

Esta evolución de los últimos siglos que terminó con la verificación de la monta ligera, nos ha facilitado ver la doma como hoy se practica: una perfección de armonía en el cuadrilongo, con un caballo entregado como pareja.