Cuidar la cabeza de mi caballo. El stress

ANTREC – asociación Nacional de Turismo y Rutas Ecuestres - España

Todos queremos que nuestro caballo esté feliz y contento. Realmente no es muy difícil sólo hay que pensar un poco como conseguir que nuestro caballo no se aburra y adquiera vicios de cuadra o se estrese por situaciones de conflicto. Sin duda lo mejor que le puede pasar a un jinete es encontrarse con un caballo que tenga buena cabeza, es el bien más preciado. Si de por sí el caballo tiene buena cabeza sólo nos tendremos que preocupar de mantenerla pero como no es muy común y nos encontramos con caballos que se alteran con facilidad y que caen con frecuencia en situaciones de stress o de vicios de cuadra, hablaremos de por qué se producen, como prevenirlos y por último como resolverlos.

Hay que partir de la base de conocer que razas son más propensas al stress. Sin lugar a dudas son las razas pertenecientes a los caballos llamados de "sangre caliente" o "sangre templada", como son los Pura Sangre Inglés, Anglo árabe, Silla Francés, Hannoveriano KW, Caballos Holandeses y un largo etc. Estas razas tienen un temperamento más o menos caliente, necesario para obtener el ímpetu necesario en la práctica de cualquier disciplina y/o en el esfuerzo de la competición. Sin embargo como contrapartida son más sensibles a la alteración de su sistema nervioso o estado emocional.

No vamos a mencionar las situaciones típicas de stress que se dan cuando existe un incorrecto manejo del caballo (largos períodos en box, sobre esfuerzos, accidentes, regimenes de alimentación, malas experiencias, etc.) que ya damos por supuesto que provocan situaciones de stress y que se han comentado en otros artículos de como evitarlos. En este caso nos centraremos más en las situaciones que aunque sean previsibles se producen no por el manejo sino por el temperamento del caballo, que asociado a una actividad de alto rendimiento, le provocan una ansiedad en su actitud, llamada stress.

Por tanto dejando a un lado el manejo, dando por echo que es correcto, nos centraremos en saber que hay una relación muy estrecha entre el trabajo, la dieta y el stress. A medida que trabajamos al caballo su rendimiento es mayor y por tanto estará más fuerte. Si su alimentación va acorde al trabajo que realiza, obtendremos un caballo en plena condición física y por lo tanto preparado para una actividad de alto rendimiento. Un caballo listo para realizar el trabajo diario, donde aportará todas sus reservas (energía) para dar el mayor ímpetu y esfuerzo en la actividad, si esa energía no se emplea o gasta pasará a ser reservas, que al acumularlas nos producirán stress. Si esta circunstancia se alarga en el tiempo, el nivel de stress aumentará. La energía que producimos con la alimentación acompañada del trabajo (aumento de masa muscular) hay que emplearla y no reservarla. Hay que producir la energía que vamos a gastar y si la almacenamos (descanso para concursar) será por un período no más largo de 24h. Por ello la alimentación siempre será en base al trabajo o actividad a realizar. Si almacenamos esa energía en un box, cuando salga será como una bomba de relojería. El caballo tiene que trabajar todos los días para poder liberar esa energía.

Por otro lado hay que tener en cuenta el método y ritmo de trabajo. Un caballo que se le exige más de lo que puede dar (ejercicios de alto nivel técnico), o con un ritmo superior a sus posibilidades (demasiadas horas de trabajo seguidas, muchos concursos…) tiene todas las papeletas para sufrir situaciones de stress. Incluso si quisiéramos afinar un poco más podríamos estudiar en que circunstancias y/o actividad se producen los estados de stress. De manera que al observarlos podamos evitarlos. Por ejemplo si un caballo al trabajar ciertos ejercicios le producen algo de dolor simplemente por rigidez, seguramente le produzca stress. Podemos dejar esos ejercicios para otro día. También si realizamos los ejercicios más difíciles técnicamente hablando y mantenemos la máxima "de menos a más", para el final del trabajo ayudarán a que el caballo no tenga un conflicto de stress durante toda la hora de trabajo, si no sólo los 5' o 10' últimos de trabajo. Un ejemplo sería cuando un potro empieza las sesiones de reunión.

En definitiva os podemos decir que para prevenirlos hay que tener en cuenta que tanto el stress como los vicios de cuadra son un reflejo del estado emocional del caballo que a su vez siempre es el resultado del manejo, dieta y trabajo que le proporcionamos. Por tanto la manera de evitar estos conflictos es establecer un plan de trabajo coherente a su condición física y actividad junto con una dieta equilibrada y acorde al trabajo a realizar.