La Doma Clásica, la magia de la comunicación


Maya Pou Batlle
Juez regional en España de Doma Clásica.
Subdirectora y fundadora del Centro Ecuestre Víctor Álvarez.
Coach del equipo CAVA de competición.
Pin de oro de Doma Clásica de la Federación Hípica Catalana.


En los años que llevo dedicada al deporte de la doma clásica siempre tuve la inquietud por encontrar la forma de desarrollar al máximo el potencial individual de cada uno de los jinetes y de los ponis. Inquietud por una mejora constante, por la búsqueda de la excelencia, por mejorar la calidad de vida tanto de los jinetes como de nuestros cuadrúpedos. En nuestro deporte hay dos seres vivos, dos deportistas integrantes de un binomio que sale a pista durante la competición, sea de la disciplina que sea. Los dos deben configuran un sólido equipo de trabajo con un alto porcentaje de complicidad a todos los niveles. Complicidad de ida y vuelta que se desarrolla y mejora con el tiempo y con las horas entrenadas con calidad técnica y psicológica. Complicidad que a su vez también aumenta a través de unas experiencias llenas de vida y de emociones durante el entrenamiento diario y la competición.

Los deportes ecuestres son los únicos que desarrollan la calidad del binomio a través del conocimiento mutuo del binomio entre sí! El aspecto psicológico y de entendimiento íntimo con nuestro caballo o poni es uno de los puntales sobre los que se sustenta la Doma Clásica. Cepillar, limpiar, mimar, pasear, escuchar, estar, simplemente estar ahí a su lado durante horas de calidad, aquí y ahora, es una de las mejores fórmulas para comunicarnos con nuestro caballo. Escucharle para poder entenderle es básico para él y lo será también para nosotros para llegar a la obtención del resultado que queremos en las pistas de competición.

Es una de las grandes magias de nuestro deporte, la comunicación. Existe un camino que va de la mente de nuestro caballo a la nuestra y ese camino es de ida y vuelta, evidentemente también une la mente nuestra con la de nuestro caballo. A ese camino lo llamo “hilo mágico” cuando hablo de su existencia a mis alumnos más jóvenes. Absolutamente increíble como lo llegan a captar y a sentir! Es la comunicación con caballos y ponis, la escucha activa con nuestros animales, la capacidad de reacción, de respuesta, de comprensión, capacidad de entendimiento de la mente y de las reacciones y características propias de los animales como tales lo que hará que ese hilo mágico sea cada vez más sólido entre el jinete y su montura.

En cualquier equipo de trabajo debe haber un líder que guíe al equipo, el camino es muy distinto si nos guía un buen líder ¿cómo un deportista puede desarrollar todo su potencial en favor de su equipo? Hay muchas técnicas que abarcan distintos ámbitos, el aspecto técnico y el psicológico .El juego interior y el juego exterior.

Conversando sobre este tema con dirigentes, entrenadores, y lideres de los equipos de trabajo, les pregunto: “¿cómo sabrías si tu equipo está maximizando todo su potencial?”, algunos se quedan extrañados con la pregunta, otros en silencio; en ocasiones se sienten cuestionados en su capacidad de dirigir al equipo y otros buscan justificaciones que les ayuden a explicar su modelo de dirección. Quizás los menos, son los que dicen honestamente que no lo saben. Y nosotros? Sabemos como estamos liderando nuestro equipo? Somos conscientes de que nosotros debemos ser el líder? Porque si dejamos que el líder sea nuestra montura, seguramente no trazaría la Reprise San Jorge con las piruetas donde tocan y quizás en lugar de transición piaffe –passage, buscaría algo de verde cerca para poder pastar. Como dice habitualmente Víctor Álvarez los caballos no han nacido con la pasión de ejecutar una Reprise!

El deporte de la doma clásica exige la realización de unos ejercicios en el cuadrilongo que muchas veces no son fáciles para nuestros caballos, ejercicios que o bien físicamente les cuestan o bien no acaban de entenderlos o simplemente todavía les falta más práctica para llegar a realizarlos con la soltura que exige la doma clásica. A su vez, el jinete muchas veces se le pueden aplicar las mismas consideraciones a veces no son fáciles para él ya que exige muchas horas de entreno y de habilidad técnica. En ocasiones o no acaban de entenderlos o sencillamente faltan más horas de técnica y esfuerzo para llegar a realizarlos con soltura y destreza.

Como veis un buen jinete con un caballo sin entrenar no llegará muy lejos y viceversa. La doma clásica es cuestión de dos! Si para conseguir el mejor rendimiento de nuestro equipo, el líder (jinete) tiene que exigir a su equipo (caballo o poni), dar órdenes, imponer lo que hay que hacer o persuadir con amenazas, el resultado será dudoso a corto y malo a largo plazo. Estamos asistiendo a un modelo de dirección que ya no pertenece a este siglo. Este modelo quedo entre los escombros del siglo XX. El modelo de dirección de nuestros jinetes y amazonas debe estar acorde con los nuevos conocimientos del sigo XX que ha desarrollado muchas técnicas de coaching y a su vez, técnicas de entreno con nuevas direcciones para poder sacar el máximo potencial del binomio.

Un equipo desarrolla todo su potencial, cuando el líder es capaz de dirigir la tarea y el entrenamiento para que la actitud de cada uno de los miembros que lo conforma (en este caso es únicamente el jinete y el caballo o poni) esté orientado a la responsabilidad y al compromiso, para cumplir con los objetivos, brindándole a cada miembro autonomía y maestría. Hacer que el caballo asuma su responsabilidad parece extraño, pero de ahí la magia de la doma clásica. Es una actitud que estoy segura que muchos de vosotros en alguna ocasión habéis notado, habéis sentido algo especial viendo como vuestro caballo en la pista os acompaña y os ayuda a realizar los ejercicios porque sabe que en ese momento es lo que debe hacer. Horas de trabajo, de entreno, de caricias dadas en el momento oportuno, de descansos merecidos por un trabajo bien realizado, refuerzan en la mente del caballo cual es su responsabilidad dentro del equipo. Se consigue únicamente con horas y horas de trabajo de calidad y excelencia en todos los sentidos. Tanto técnico como psicológico. Una ayuda bien dada en el momento oportuno con la reacción del caballo esperada nos orienta al logro y a tener un vocabulario más rico con él. Nos lleva a esa experiencia mágica: hablar con ellos!

En ocasiones he oído comentar: Ojala hablaran los caballos! Y siempre me ha parecido una expresión falsa! Los caballos hablan, siempre están hablando y lo hacen de una manera muy clara, su lenguaje es distinto al nuestro y hay que aprender idiomas para entenderlos. El idioma de los caballos exige horas de convivencia con ellos y os aseguro que hablan, susurran, gritan, sueñan o sencillamente están callados.

Siempre recordaré mi primera clase con Víctor Álvarez en la que me decía que vigilara con el caballo que tenía detrás de la tanda porque estaba amenazando al mío. En ese momento aluciné y pensé: “Cómo lo sabe?” Ahora tengo muy claro porque lo sabe y está clarísimo cuando un caballo amenaza a otro. Horas de experiencia y relación con ellos harán que podamos hablar su idioma, comprenderlos, mimarlos y en el fondo quererlos! El desarrollo y el potencial de nuestro caballo depende en gran medida de cómo los entrenamos, de cómo planteamos los ejercicios, como nos comunicamos con ellos. El rendimiento óptimo de nuestras monturas se consigue siendo realistas y seleccionando los objetivos que queremos cumplir, poniendo mucha atención en aquellos que son reales y dejando para más adelante los que todavía no los son.

Si pretendemos domar y entrenar a nuestro caballo, primero debemos entender su comportamiento ¿Porqué es tan testarudo? ¿Qué le motiva? ¿Cuáles son sus necesidades? …. Sólo un caballo satisfecho, que se encuentre a gusto con su dueño responderá correctamente a las órdenes que éste le de. Esa satisfacción del caballo hacia nosotros y nuestra satisfacción al recibir la respuesta es lo que yo llamo el “Hilo Mágico”! Cuanta más satisfacción hay, más gordo es el hilo!

El caballo es un animal con tendencia a vivir en manada, en un grupo social. Como cualquier grupo, una manada de caballos se estructura a través de unas reglas y una de las más importantes es la jerarquía: cada caballo tiene una posición dentro del grupo y es un detalle a tener en cuenta porque nosotros nos situamos directamente en esa estructura mental que poseen todos los caballos por ser animales de manada. Nos convertimos de alguna manera en el macho que debe alcanzar una posición privilegiada en la manada para que nuestro caballo nos obedezca. Debemos ser el “caballo” de máximo rango dentro del equipo que estamos desarrollando para competir en doma clásica. Si estamos entrenando a un semental, en ocasiones podemos encontrarnos con yeguas o con otros sementales donde debemos vigilar para mantener en todo momento nuestro status.

En este caso, el líder debe tomar consciencia de cuál es el objetivo que quiere conseguir con su equipo, 1)¿que se limiten a cumplir la tarea? o 2)¿que el rendimiento sea extraordinario? Imagino que ya habéis escogido el modelo de liderazgo, verdad?

Mediante el segundo modelo, los líderes consiguen que los caballos a su cargo desarrollen sus habilidades al máximo, compartan un mismo objetivo y una dinámica de trabajo en equipo, sintiéndose comprometidos y con autonomía. Parece irreal? Si lo parece, pero no lo es!

No debemos olvidar que el trabajo lo realiza y desarrolla el equipo .Hay que orientar al equipo hacia el objetivo y motivarlo para llegar a alcanzarlo con éxito sea cual sea el objetivo definido. Desarrollando a un equipo se pueden realizar las tareas de manera más productiva y exitosa, funciona como línea fundamental para la resolución de problemas, puesta en marcha de soluciones, ejecución de proyectos y cualquier reto o cambio que se plantee al equipo.

Algunos de los beneficios que se consiguen, además de realizar el trabajo de forma efectiva y conseguir los objetivos, son: aumentar la participación, la confianza del equipo, el compromiso, la responsabilidad, la satisfacción y la calidad de vida de nuestros caballos, jinetes y amazonas. Para conseguir esos objetivos hay que disponer de herramientas y habilidades como hemos detallado al principio. Tanto las herramientas como las habilidades deberemos siempre desarrollarlas y trabajarlas en los dos planos que siempre nos ocupan: el psicológico y el físico, tanto del caballo como del jinete.

Sin embargo para aquellos que entiendan que les están faltando habilidades y herramientas para mantener a sus equipos con ilusión y motivación y que no saben cómo hacer para que se sientan comprometidos con lo que hacen o simplemente no están consiguiendo los resultados esperados, hay que buscar nuevas herramientas, nuevas comunicaciones , nuevos caminos, nuevos horizontes para lograr nuestros sueños.

Porque un jinete sólo puede sentirse feliz si su caballo también lo es!