El estrés en los caballos

Aleuzenev - Marzo 2006


El estrés se caracteriza por un conjunto de perturbaciones biológicas provocadas por diferentes tipos de agresiones. Existe en nuestro amigo el caballo, como en los hombres, pero no por los mismos motivos. El hombre moderno se estresa a causa de la esclavitud del reloj, de las presiones en el trabajo o por conflictos abiertos o no con su entorno. El caballo, muestra ligeras perturbaciones a los peligros, por causas esencialmente ligadas a los problemas de supervivencia, de jerarquía, de soledad - aislamiento o por causas de malas órdenes o malos tratos.

100% físicos o 100 % mental

El caballo recibe las sensaciones y su cerebro las clasifica de inmediato de un lado las que van en sentido de su naturaleza, que responden a sus necesidades y satisfacen sus deseos y por otro lado las que le molestan, las que le perturban y le desagradan y contra las cuales él se defiende. El caballo es un animal a la vez 100 % Físico y 100 % Mental que hace falta dirigir en todo momento. Todo lo que vive el animal pasa por el filtro de su mente. El estrés es el resultado de un estado perturbado causado por hechos, la mayoría parte del exterior (su alrededor y los humanos). Se ha de tener en cuenta que numerosos factores están constantemente ahí, por ejemplo, el jinete, el caballo, el trabajo, el ambiente. En estas relaciones cuando uno está perturbado la tempestad aumenta. Va muy bien conocer y anticiparse a las reacciones del caballo, para evitarle el estrés.

Evaluar la inteligencia del caballo

En las situaciones estresantes es necesario evaluar la inteligencia del caballo, ésta le debe permitir resolver los problemas que le provocan el estrés, siempre y cuando sólo sean pequeñas cosas como un papel que vuela por delante de él cuando está caminando. Pero el caballo no dispone de facultades de raciocinio como las del hombre. Puede reconocer, diferenciar, cuantificar e incluso establecer una relación simple de causa y efecto. Pero se queda todo a nivel elemental y sólo cuando sus necesidades vitales y de relacionarse están afectadas. Las situaciones complejas piden al animal de abrirse a numerosos tipos de razonamiento lógicos. Por esto es que según su grado de razonamiento inteligente, el caballo será más o menos capaz de controlar y suprimir el estrés, comprendiendo el por qué de una cosa que le daba miedo al principio. A ustedes les corresponde observar y desarrollar su capacidad y que comprenda los hechos exteriores.

Los signos del estrés

Las perturbaciones externas son visibles, nos podemos dar cuenta de un estado de tensión y de excitabilidad fuera de lo normal, los músculos están tensos, pisotea el suelo sin moverse del sitio o da vuelta continuamente en su box, puede relinchar de forma nerviosa. Toca con la punta de sus labios la comida o por el contrario se tira sobre la comida masticándola sin ni siquiera tener tiempo de respirar. Puede defecar muchas veces de consistencia blanda a líquida. Es un signo muy visible de estrés en los caballos, particularmente sensible a los menores acontecimientos desestabilizantes o simplemente por ser nuevos. En el box, se puede olvidar de nosotros y llegarnos a pisar, olvidándose por completo de las órdenes si la carga de estrés es muy fuerte. Puede llegar a adelgazar si la duración de la situación de estres se alarga mucho, como en casos de aislamiento o temor al hombre. Su reposo puede ser perturbado, aunque eso es más difícil de ver, el caballo en estado de guardia continua, no se puede relajar y se pone poco o nada en la postura de descanso, una pata posterior elevada, sus dientes rechinan al friccionarlos entre sí o bien con el bocado. Puede estar con las orejas hacia atrás o inmovilizadas para escuchar los ruidos inquietantes, transpira una espuma blanquinosa y su corazón se acelera. Sus ojos se agrandan y se mueven.

La memoria: un arma de doble filo.

Las perturbaciones internas son menos visibles, éstas se sitúan en el ámbito de su estado psíquico y su relación con el exterior. La atención, la concentración y el espíritu de observación pueden alterarse en el caballo por la causa de su estrés: algo que se mueve, un ruido poco usual, el sonido de las hojas que se mueven con el viento, sombras, animales, objetos.... La memoria es un arma de doble filo en el estrés. Puede estar agudizada y deformada con exageración respecto a las pequeñas cosas que le recuerdan exageradamente malos momentos. Ese sentimiento se suma al estrés ya presente. El estrés ligado al transporte en camión, puede estar aumentado por el recuerdo de ínfimos detalles, como por ejemplo el todo que se mueve del remolque, que le recuerda que cuando suba ese objeto “vivo”, se le puede caer encima. Por lo tanto él estará más tenso por eso que por realmente subir al remolque. En el caso de las excursiones, incluso después de tres ó seis años de haber pasado por un lugar en concreto que le asustara, si vuelve a pasar se pondrá tenso y nervioso, seguramente en su cabeza resurgirá el recuerdo que en este sitio se cruzó con un cazador que estaba disparando. También puede estar perturbado (hace rechinar sus dientes, pisotea el suelo, transpira, sus músculos están tensos, los ojos se agrandan) al pasar por un camino que bordea un río porque tiene miedo de franquear el agua unos metros más abajo, porque le trae malos recuerdos.

De dónde viene el estrés

El miedo al jinete: con los castigos y las órdenes duras, faltando totalmente la afectividad necesaria para su salud, un caballo se carga de estrés y de sobreexcitación nerviosa que destruye su buen equilibrio psíquico. El cúmulo de dolor y de temor conduce a la pérdida de su medio de compresión, de atención y de imaginación. Se volverá violento, incluso peligroso, pierde sus ganas de trabajar. Se volverá inútil y desgraciadamente correrá mala suerte.

Las agresiones sensoriales

Colores vivos, ruidos sobre agudos, olor peligroso al humo. Objetos o situaciones desconocidas o sorprendentes. El caballo tiene la tendencia a que las cosas se animan, cogen vida, como por ejemplo con el toldo de un remolque que se mueve con el viento. Enseñarle con paciencia y calma este tipo de experiencia, para que aprenda a frenar sus inquietudes. Los caballos nerviosos o sobre alimentados, tiene un flujo nervioso que acaba en estrés por cualquier cosa. En este caso es necesario permitir que liberen toda esa energía nerviosa jugando, corriendo, montándolo, etc.

Los que se debe hacer para evitar el estrés

Un caballo que viva bien su presente, que esté contento de reencontrarse con su jinete y que haga con gusto lo que él le manda, teniendo entre ellos una relación de confianza y revalorización, basado en el respeto, la dulzura y que no esté sometido a peligros ni a feroces castigos, será entonces un caballo poco o nada estresado. Hacer que esté contento y recompensado, incluso por mínimo que sea el progreso realizado, ya que ello le libera sustancias que le estimulan la atención, la compresión y la memoria de forma positiva. El caballo, bajo esta manera de relación, bajara su nivel de estrés y considerará al jinete no como un enemigo estresante anunciante de conflictos, sino como un colaborador agradable (caricias, regalos, etc.)

El juego y las caricias son indispensables para su psiquismo, desdramatiza las situaciones generadoras de estrés. Es una buena arma para el estrés y mucho más cuando el animal tiene muchas contrariedades en el trabajo, debe estar aislado o inmovilizado durante toda la jornada. Jugar o hacer un trabajo-juego es educativo, anti-estresante y establece relaciones basadas en el respeto mutuo, es enriquecedor. El caballo necesita por lo menos una hora de juego al día, no lo olvide.

La voz dulce apacigua su estado de ánimo. En la equitación, el uso de un lenguaje codificado y del tono empleado, guía al caballo y le hace progresar.

Aflojar las piernas y las riendas, cuando se encuentre en una situación o frente a un objeto que provoca su estrés. Darle tiempo que la huela y se aproxime.

Transmítele tu calma, tu control de las situaciones, debes saber que tu olor desprende hormonas, tu piel es un electromagnetismo, tus músculos tensión... todo ello es percibido por el caballo y así le transmite los mensajes que le ayudan a relajarse o estresarse más. Debes aprender a relajarte delante de un caballo, nunca hagas movimientos bruscos, por que él siempre estará a la defensiva, debes tocarlo con suavidad por el cuello, deja que el te huela, sé amigable, nunca le castigues para conseguir la disciplina que deseas ya que todo se logra a base de un trabajo que se vaya haciendo poco a poco hasta que el animal comprenda las órdenes de su entrenador o caballerizo.