¿Una equitación de sensaciones?

Jorge Barbenza
Experimentado jinete de salto residente en San Luis. Actualmente está formando una asociación para fomentar el Adiestramiento en dicha provincia


"Berberisco" Óleo sobre tela de 50 x 50 cm. Realizado por el autor del artículo.

Pienso que la equitación es un arte, que tiene como consecuencia el cultivo del propio estado físico y mental y por lo tanto también es, desde luego, un deporte. Pero ante todo es un arte, es decir, un obrar humano tendiente a lograr perfección y belleza en algo exterior al ser humano mismo. Las normas técnicas y artísticas son una orientación, un parámetro general, pero no pueden constituirse como el fin de la actividad, sino como un medio, porque en todo arte cobra suma importancia la libertad de expresión del artista, siendo el fin de normas, justamente, la armonía, la belleza, la perfección de la obra. En este caso, del buen montar. Y cada jinete tiene un modo irrepetible de montar, como lo tiene de caminar, de correr, de reír.

Si cada uno de nosotros tuviera que caminar pensando en cómo poner el pié o cómo están sus rodillas en cada instante del movimiento, se vería como "robo-cop". Por eso no comparto, con todo respeto, la enseñanza de la equitación mediante el método que llamo reglamentario (a pesar de que aprendí de esa manera). Por ejemplo, es común escuchar en la pista "espalda atrás" o "talones abajo", "hacé esto", o "hacé aquello", "no hagas esto", "no hagas aquello". Son enunciaciones de reglas según las cuales el jinete "tiene" que ajustar su postura, sus acciones, sin comprender muchas veces para qué, o por qué. Se le puede explicar racionalmente, pero el jinete tendrá que elaborar mentalmente y acordarse de que para impulsar el caballo debe llevar su espalda atrás.

Después de muchos años de montar y de aprender, de tomar lo que consideré apropiado para mí de muchas personas (a quienes les estoy muy agradecido) y después de haber reflexionando bastante mientras montaba y probaba lo que sostengo en estas líneas, pienso que es más provechoso y más rápido orientar al jinete en lo que tiene que sentir con cada parte de su cuerpo para cabalgar bien (que no es otra cosa que acompañar al caballo y producir los cambios de aires, estados de reunión adecuados, etc.).

Por ejemplo, en lugar de enunciar la regla imperativa "espalda atrás" se puede explicar al jinete "sentí como necesitas acompañar el movimiento de la montura para que no se salga de donde estás sentado, para eso necesitarás aflojar la pelvis": como consecuencia de ello la espalda irá hacia atrás, será una consecuencia de una sensación, y no una orden racional, forzada.

En lugar de la orden "talón abajo", puede explicarse "sentí tu peso en la articulación del tobillo, sentí dicha articulación floja, relajada, si lo lográs vas a sentir que tus isquiones se asientan bien en el fondo de la montura, vas a sentir como cada paso del caballo te mueve la pelvis hacia ambos lados, vas a sentir la pisada del caballo". La consecuencia de ello será que el talón bajará por debajo de la altura del estribo, no por imposición del jinete, sino por una necesidad física.

Pienso que en la equitación no debe existir la fuerza para lograr una postura adecuada, un asiento profundo, sino que mientras más relajación y naturalidad exista en el jinete, mayor unidad logrará con su caballo, mejorará su tacto, su sentir de los movimientos del caballo. Un jinete que monte acompañando los movimientos del caballo, aunque generando los aires y la reunión, no tendrá inconveniente en utilizar bocados de mayor palanca, porque su mano no pesará, utilizará la palanca sólo como la espuela, para tener un recurso de refuerzo de la ayuda, sobre todo en los aires de máxima reunión en el adiestramiento y para producir, de a poco, la inserción alta del cuello y la flexión de la nuca, con pequeños toques, relativizando luego el contacto todo lo que pueda, sin perderlo.

De este modo la manera natural de montar de cada uno fluye sin rigideces. Son los movimientos naturales del caballo los que llevan al jinete a tomar la postura correcta, para poder tener las sensaciones que se le describen y no sus propios esfuerzos individuales para seguir la "norma". Quizás un buen comienzo para cambiar la perspectiva es una serie corta de lo que algunos llaman clases de asiento y yo me permito llamar experiencias de asiento. Las pocas veces que he guiado a algunas personas, he tenido muy buenos resultados, incluso con jinetes completamente noveles, realizando un trabajo a la cuerda, sin estribos ni riendas.

La idea es generar la conciencia de las sensaciones que se sienten si el jinete acompaña al caballo, realizándose luego una síntesis que le permite, en la pista, diagnosticar el estado de su cabalgadura (aire, reunión, flexión, mano guía) mediante sensaciones, programar su modificación y aplicar las ayudas mediante nuevas sensaciones.

Por ejemplo, si se encuentra realizando un trote sentado mediano y quiere reunir el caballo y lograr un trote con mayor suspensión, siente que el posterior empuja su pelvis hacia adelante y arriba, chequea la posición del cuello y la flexión de la nuca. Para lograr el objetivo, impulsa con las piernas, empuja suavemente con el asiento de manera que sienta que está presionando un poco más hacia adelante que lo estrictamente necesario para acompañar el movimiento de la montura (presión que el caballo siente como ayuda impulsora) y retiene lo que impulsa en la mano (va tomando rienda suavemente pero sin aflojar, de manera que sentirá primero que el caballo empuja el bocado, pero luego, al no ceder éste, comienza a flexionar más el cuello, para lo que tiene que elevar su inserción, necesariamente, porque si tiende a encapotar el jinete sentirá que se afloja y se baja el contacto, corrigiendo con un simple toque hacia arriba, o levantando sus manos a la altura del ombligo o más, si es necesario) al mismo tiempo, irá sintiendo que el caballo se reúne y que comienza a empujar su pelvis mucho más hacia arriba que hacia adelante.

Quizás sea un poco más engorroso explicar todo esto a alguien, porque exige pensar primero en lo que uno siente cuando cabalga y en cómo transmitirlo, pero creo sinceramente que da buenos resultados.