Gesto confortable y económico 1

Revista Galope
José Manuel Sales Pons
Experto profesor de equitación y entrenador de exitosos jinetes.


Por supuesto que me refiero al del caballo.
¿Por qué el gesto confortable y económico del caballo?
Porque a lo largo de la historia es lo que menos se ha tenido en cuenta en el caballo y es, desde hace poco más de medio siglo, que ya vamos conociendo.

La ergonomía y las ciencias del deporte datan de bastante menos de un siglo, y fueron las primeras en preocuparse por el gesto confortable y económico del trabajador o deportista humano. Yo creo que esta expresión: gesto confortable y económico, es la que mejor define lo que en cada momento hemos de pedirle al caballo, sea cual sea la disciplina.

De la misma manera que en mi anterior artículo de esta revista "Galope" hablaba del galope propio de cada disciplina, pienso que es muy importante saber cual es el gesto más apropiado de cada momento para el caballo, para que a éste le resulte "natural" el hacerlo y económico, es decir, que le suponga el mínimo esfuerzo necesario.
En la literatura hípica –y clásica- francesa, se utiliza a menudo la expresión, refiriéndose a las acciones del caballo, "sentirse bien en su piel", o sea, que haga lo que tenga que hacer de la manera más confortable posible.
Porque el caballo, al faltarle en su cerebro la corteza prefrontal como a todos los animales –esta corteza es privativa de la especie humana y es la que posibilita el razonar-, su bienestar mental depende en gran medida de su bienestar físico: que haga lo que tenga que hacer de la manera más confortable y con el mínimo desgaste.

Cuando se dice que a un caballo no se le puede pedir más que aquello para lo que esté capacitado a hacer en ese momento, siempre me viene a la memoria el capítulo X de El Principito, en el que habla de un monarca muy absolutista "pero que siempre da órdenes razonables". A lo largo de la historia, si en algo le ha fallado el hombre al caballo ha sido, precisamente, en no buscar el gesto confortable y económico del caballo.

El texto acerca de caballos más antiguo que se conoce, es el "entrenamiento del caballo hitita", la primera parte obra de Kikkuli –la segunda parte de inspiración kikkuliana-, y fechada hacia 1350 antes de Cristo.
Es curioso el hecho de que entre el principio y final del texto, han pasado más de 150 años sin apenas cambiar la técnica del entrenamiento de caballos –enganchados, aún no se les montaba-, y cuyo objetivo era la guerra.
Es un claro ejemplo de persistencia obstinada en el error, el mantener el tiro desde el collar, en lugar de buscar un tipo de tiro más racional.

Increíblemente éste se consigue en el siglo X de nuestra era cuando alguien inventa el collerón rígido, con el cual el caballo puede estirar el cuello y tirar de una manera confortable y económica. Hasta entonces, los problemas de tracción de cualquier tipo, el hombre los resolvía por medio de la tracción colectiva: la disposición entonces de prisioneros o esclavos acababa resolviendo los problemas.
Con el caballo hicieron lo mismo: si un caballo se asfixia (porque tiraba de la tráquea) tirando de un carrito ligero, se busca la solución añadiendo caballos hasta llegar a la cuadriga, con lo que el caballo casi no llega a asfixiarse.
Pero a nadie se le ocurrió cambiar el sistema de tiro, cambiando un collar –como el de un perro- por un petral o por un collerón rígido. Este es el motivo por el que la labranza y el tiro pesado, hasta principios del siglo XII de nuestra era –o sea, casi 2500 años después de los textos kikkulianos- era privativa de los bueyes.
Cuando se cambió el sistema de tracción –ya un sistema racional- pronto se dieron cuenta que el caballo era capaz de hacer el trabajo de cuatro bueyes.

Así pues, el collerón rígido fue el primer paso en la búsqueda del gesto confortable y económico del caballo. Gracias a la nueva invención, el caballo pudo tirar "naturalmente" de un arado y de una carreta.

La segunda "persistencia en el error", fue no entender los "desarreglos" que ocasiona una persona al montarse en un caballo.
La respuesta más simplista –y errónea- que de siempre se ha dado, ha sido la del desequilibrio causado por el peso del jinete, por su posición más próxima a las manos que a los pies, con la consiguiente sobrecarga de las espaldas. Sin lugar a dudas, este hecho salta a la vista.
En cambio, hay otro desequilibrio, que en absoluto "salta a la vista", tan importante como aquel: el fisiológico.
¿En qué consiste? En que la estructura del tercio anterior del caballo no es rígida como la del tercio posterior por la falta de clavículas que unan el tórax a las extremidades anteriores.
El peso del jinete no sólo desequilibra sino que distorsiona cadenas musculares con lo que el desorden en el caballo es inevitable.
Por si esto fuera poco, la mano del jinete de natural tiende a ir siempre hacia atrás; consecuentemente el cuello del caballo tenderá a encogerse. Precisamente, cuando más necesita el caballo estirar el cuello –y esto sólo es posible cuando baja la cara- , el jinete, por ignorancia no le deja.

Chamorin, y sobre todo Licart, fueron los primeros en tomar conciencia de la importancia de la base del cuello del caballo. Pocos años después, el Dr. Andre, explica minuciosamente (yo creo que nadie le ha superado) por primera vez el desarreglo fisiológico y sus consecuencias. (Uno de los pocos detalles que se le escaparon a Licart.
Tal vez lo justifique el hecho de que no fuera veterinario. Lo que no cabe duda es que, pie a tierra y montado, conocía al caballo como muy pocos).

Un detalle que, al menos a mí, me llama la atención: si resulta que el mayor problema que se le causa al caballo es el desequilibrio físico, ¿cómo puede ser que sin cambiar lo más mínimo su posición el jinete –o sea, sin cambiar para nada ni su equilibrio ni el del caballo- al final de la doma, no sólo recupera el equilibrio perdido, sino que es capaz de mejorarlo con jinete incluído? Pues porque el problema "equilibrio físico" se resuelve con la gimnasia adecuada para restaurar el equilibrio fisiológico, con lo cual el caballo vuelve a encontrarse cómodo porque cada cadena muscular recupera su función natural.
Llevada a buen fin la gimnasia, hace capaz al caballo de moverse mejor montado que libre. Y toda gimnasia, humana o equina, en definitiva busca el gesto confortable y económico del atleta. El problema está en conocerlo.

Paz y espero que sirva a alguien.