Introducción a la Biomecánica

José Luis M. Arquero
Jinete y entrenador de Doma Clásica. Trabaja en España para ganaderos de PRE.


Se trata de un tema que interesa mucho a todos los jinetes de las distintas disciplinas hípicas.
Para conservar la salud física del caballo y la calidad de los aires naturales (paso, trote y galope) es indispensable una buena colocación del cuello, la elevación del dorso y el remetimiento de los posteriores.
Existen cinco grupos de músculos interconectados: los músculos del cuello o cervicales, los del dorso, los abdominales, los de la grupa y los posteriores.
La colocación de la cabeza y el cuello condicionan el empleo del resto de la musculatura.
Un dorso bloqueado no transmite la fuerza de los posteriores, no oscila no es cómodo y duele al caballo.
La elevación del dorso por el sistema de contracción muscular superior permite el empleo del músculo dorsal largo para conservar el movimiento natural de los aires.
Una buena puesta en mano nos permite el empleo correcto del dorso pero no debemos exigir una puesta en mano demasiado restrictiva porque generaría otros problemas. Al potro le pediremos cuello largo y hacia delante y el caballo maduro aguantará más arriba su posición en reunión a medida que mejore su fuerza.
La llamada elevación absoluta en la puesta en mano producida por el abuso de la mano, lastima el dorso hundiéndolo, hace que las manos se eleven (trote pasageado) pero no trabajan las extremidades con el dorso, puede estropear el paso haciendo ambladura en vez de cuatro tiempos, pataleo en el trote y un galope defectuoso en cuatro tiempos.
Estos efectos negativos en los movimientos naturales del caballo acaban generando lesiones vertebrales.
La elevación prematura del cuello y la elevación excesiva anula la acción del ligamento nucal y produce un dorso hundido, atrofiado por sobrecarga (ensillamiento) y daños en las vértebras.

Si montamos a nuestro caballo de esta forma incorrecta notaremos resistencias, problemas de contacto, veremos que la musculatura no se desarrolla de forma correcta, que la calidad de los aires se verá alterada (ambladura, galope en cuatro tiempos) y que tarde o temprano llegaran las cojeras.
El cuello demasiado arriba perjudica al caballo pero demasiado comprimido hacia abajo contra el pecho también, como sucede en el llamado rollkur o hiperflexión del cuello.
Esta posición forzada del cuello bloquea el dorso, deja la grupa y el dorso rectos impidiendo que descienda la grupa, los posteriores no se remeten, no avanzan, es una falsa reunión que produce lesiones físicas y poca visión binocular del caballo.

Según el reglamento FEI los tres aires naturales del caballo deben de ser:

Paso:
Se reconocen los siguientes tipos de paso: el paso medio, el paso reunido, el paso largo y el paso libre.
El paso se juzga por la regularidad del ritmo de los cuatro tiempos, la actividad y la diferenciación de la extensión de los trancos en los diferentes tipos de paso. El movimiento debe fluir a través de todo el cuerpo. Es un aire marchado en el que las pisadas del caballo se siguen una a la otra en “cuatro tiempos” a intervalos iguales, bien marcados y mantenidos en todo el trabajo al paso (incluidos los giros sobre los posteriores y medias piruetas).
Las extremidades del mismo lado deben formar brevemente una “V”. Cuando las batidas del anterior y posterior de ese mismo lado se acercan, el paso tiende a convertirse en un movimiento casi lateral. Esta irregularidad que puede llegar a la ambladura es un grave deterioro del aire del paso.
También es un defecto cuando las manos o las patas muestran trancos desiguales (pisando largo/corto delante o detrás).

Trote:
Se reconocen los siguientes tipos de trote: Trote de trabajo, Ampliación de los trancos, Trote medio y Trote largo.
El trote es un aire en “dos tiempos” por bípedos diagonales alternos (anterior izquierdo y posterior derecho y viceversa), separados por un tiempo de suspensión.
La calidad del trote se juzga por la impresión general, es decir: la regularidad y elasticidad de los trancos, la cadencia y la impulsión tanto en el trote reunido como en los alargamientos. Esta calidad nace de un dorso flexible y un correcto remetimiento de los posteriores y de la capacidad para mantener el mismo ritmo y equilibrio natural en todas las variaciones del trote y en sus transiciones.
En el trote reunido, los posteriores del caballo deben llegar a la huella de los anteriores.
En el trote de trabajo, en el medio y en el largo los posteriores deben sobrepasar dicha huella proporcionalmente. Cuanto más se deban alargar los trancos, tanto más ha de apreciarse la elongación del cuerpo del caballo.
El movimiento del dorso del caballo siempre ha de ser flexible y basculante.

Galope:
Se reconocen los siguientes tipos de galope: Galope de trabajo, alargamiento de los trancos, Galope reunido, Galope medio y Galope largo. El galope es un aire a tres tiempos, seguidos por un momento de suspensión en el que las cuatro extremidades están en el aire antes de iniciar el tranco siguiente.
La calidad del galope se juzga por la impresión general, la regularidad y ligereza del aire a tres tiempos, que se generan por la aceptación de la embocadura con una nuca flexible y el remetimiento del tercio posterior mediante una acción activa de corvejones.
La capacidad de mantener el mismo ritmo y equilibrio natural, incluso durante las transiciones al galope, es importante.
Siempre se ha de apreciar una tendencia ascendente y la amplitud de los trancos cubriendo el mayor terreno posible ha de ser patente en los alargamientos.
El caballo siempre debe permanecer recto pudiendo llevar la nuca ligeramente flexionada hacia el lado interior.
Resumiendo, podemos tomarnos muy en serio en el adiestramiento de nuestros caballos para un uso correcto los siguientes consejos:
Trabajar bien el dorso para que éste sea flexible y esté destensado, así la secuencia natural de los tres aires básicos no se verá afectada, el músculo dorsal largo se descargará y el jinete se podrá sentar cómodo sobre el caballo.
Podemos conseguir proteger el dorso utilizando un asiento ligero con los potros y calentando en asiento ligero a los caballos adultos.

Recordar:

Trabajo diario con potros:
Cuello largo y hacia delante, asiento en suspensión.

Trabajo con caballos adultos:
Calentamiento en suspensión y cuellos largos y bajos los primeros 10 minutos de trabajo.
No forzar la elevación del cuello, buscarla progresivamente con el avance del trabajo diario bien hecho.