La comunicación
El lenguaje corporal y la comunicación


David Castro
http://www.concaballos.com.ar

  • -¡Por favor...domestícame!- dijo.
    -Como quieras –contestó el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
    -Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los vendedores.
    Pero, como no existen vendedores de amigos, los hombres ya no tienen amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
    -¿Qué debe hacerse?- dijo el principito.
    -Hay que tener mucha paciencia- contestó el zorro-. Empezarás por sentarte un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

    Saint- Exupery


La comunicación debería ser una de las bases de la relación con los caballos. Todo el proceso de enseñanza-aprendizaje se construye a través de la comunicación y la confianza, del vínculo, en una relación donde nosotros enseñamos algo, damos algo y formamos: somos guías y transformadores del caballo y éste, a su vez, nos devuelve algo también a cambio: a ese intercambio también lo llamo comunicación.

Comunicar, entre otras cosas, es generar una herramienta, que puede ser: un lugar de encuentro y un lenguaje en común, y producir un intercambio a través de ese canal. Permitir que se establezca una relación clara, donde el vínculo y la comunión están hechos de confianza, respeto mutuo y guía, en busca de una voluntad común.

El caballo no va a utilizar nuestro lenguaje, pero nosotros podemos interpretar el de él y generar uno que él entienda: no necesariamente de palabras, pero sí de señales: un lenguaje decididamente corporal, que transmita una actitud, un lenguaje también de la voz (como sonido que trasmite una postura interna). Establecer una relación de paciencia, de confianza y respeto. -Se trata de un vínculo, no de manipulación desde abajo en un corral para forzar en el caballo un comportamiento específico-. Porque, si no hay comunicación y vínculo, no se produce entonces la guía; puede haber obediencia, pero la mayoría de las veces no hay voluntad de participación. Acatar una orden no es acceder a una petición o a una invitación. Si no hay respeto, si la persona no es justa, el caballo lo sabe, lo percibe.

Respeto

Cuando se habla de "respeto", es común pensar en cierto "temor" o incluso admiración, pero no se trata de ese tipo de sensaciones, ya que, si confundimos respeto con admiración, vamos a respetar sólo a las personas o los seres que nos despierten ese sentimiento. No es sensiblería tampoco -a muchos caballos les molesta ese tipo de acercamiento y suelen alejarse cuando lo perciben-. Tenemos que aprender qué relación es respetuosa desde la perspectiva del caballo. Desde mi punto de vista, el respeto aparece cuando tengo la humildad y la capacidad de comprender mi ignorancia del ser que tengo ante mí, así como en la búsqueda de un estado de claridad y empatía, que me permita comprenderlo y tratarlo adecuadamente.

Aprender y comprender

Si buscamos relacionarnos con los caballos tenemos que, no sólo conocerlos como especie, sino comprenderlos como individuos, conocer su temperamento, percibir sus características físicas y algo de su historia particular. En la relación debe estar presente todo lo que hablamos: el respeto, la comprensión y la comunicación. Esto, creo yo, deviene en una actitud, un gesto. Todo está ligado entre sí, así que me gustaría explayarme un poco más sobre algunas cosas: La mayoría de las personas piensa que la comunicación es hablar, decir algo. Alguien decía que la verdadera comunicación es escuchar, ya que si nadie escucha, hablar es inútil. "La comunicación da comienzo con "la escucha". Por ejemplo: ¿Cómo nos comunicamos con la naturaleza? Cuando nos hallamos en un bosque, sólo tenemos que escuchar y oiremos que la comunicación se inicia. ¿Queremos comunicarnos con los niños? Tendremos que escucharlos." Según creo, la actitud de escucha es una actitud de silencio atento y "presencial": de presencia y de presente, muy distinta a la del discurso, que es "presencial" en otro sentido: "acá estoy y esto digo". De esta última manera, se está presente, pero de un modo unidireccional. Cuando nos relacionamos con un caballo sin preconceptos y sin querer manipularlo, tenemos oportunidad de estar en presente, en blanco, diría, frente a esa situación, abiertos a lo que vemos, a lo que ocurre. Más allá de nuestras expectativas o deseos debemos trabajar o relacionarnos con lo que hay, lo que es en ese momento, no lo que queremos que sea. Es por comprensión y "escucha" que se establece y actualiza la comunicación y la guía. Si estamos receptivos y podemos comprenderlo, es a partir de esa comprensión que él va a sentir, sumado al gesto y la actitud correcta, que se va a producir la búsqueda natural del caballo hacia nuestra guía. Cada vez que esto ocurre, lo vemos claramente en la respuesta del caballo a nuestros pedidos.

Para comprender a ese caballo como especie y como individuo, el proceso de enseñanza- aprendizaje debe ser en el sentido inverso. "En inglés, comprender significa ponerse debajo de algo understand (under: abajo) y (stand: pararse). Decía un maestro que tuve: "comprender es aprender de alguien o de algo, comprender a una persona es percibir lo que la persona percibe, comprender algo es percibir de tal manera que nuestra percepción de eso cree una unidad armónica. ¿Cuál es la diferencia entre aprender y comprender? Generalmente, el aprendizaje tiene un objetivo definido: uno aprende una técnica, un idioma, un deporte. Mientras que, comprender significa entender el significado de las palabras de los demás, lo cual sería aprender la relación que existe entre sus palabras y la realidad a la que se refieren". Cuando comprendemos a un animal estamos aprendiendo la relación entre sus acciones y su entorno. En este sentido, comprender es aprender sobre las relaciones. Con los caballos entonces, si queremos lograr esta comunicación, necesitamos comprender y aprender, tratar de "percibir lo que ellos perciben, cómo lo perciben, lo comunican y lo manifiestan". Para comprender su naturaleza debemos y aprender sobre su comportamiento evolutivo, social, sus relaciones: con el entorno natural, con sus congéneres y con otras especies.

De qué sirve saber sobre su naturaleza y comportamiento?

Por ejemplo: Sabemos que es un animal gregario, que vive en grupos o manadas.

La manada ha moldeado la naturaleza del caballo salvaje por milenios. Eso lo hace un animal esencialmente social. No es sólo que vivan juntos. ¿Cómo funciona una manada?, ¿que tipos de relaciones se generan?, ¿cuan fuerte son los vínculos? Si aprendemos algo sobre su conducta social lo comprenderemos como individuo también:

1. Toda relación social precisa de un "código" si lo aprendemos no sólo empezamos a comprender al caballo, sino que podemos utilizar ese "código" en la comunicación y la relación.

2. Habla de "necesidades básicas" los caballos son sensibles a: la compañía, la seguridad que da la pertenencia a un grupo, la armonía que debe mantener ese grupo para cumplir con su función primaria evolutiva. Debemos aprender cual es la manera correcta de interactuar con esas "necesidades básicas" para construir una relación sana y respetuosa generadora de un fuerte vinculo entre hombre y caballo.


Entonces el aprendizaje nos permite una mayor y más rica comprensión del caballo, de su naturaleza, de su psiquis, de su mundo, de las posibilidades de comunicarnos y relacionarnos de maneras más acordes a su naturaleza y sensibilidad.


Lenguaje corporal: El gesto y la actitud
  • ...-El maestro ofrece a sus alumnos una enseñanza, pero su doctrina publicada, objetivada, no es lo mejor de su influencia. Fuera de los discursos y a pesar de ellos, se establece entre el maestro y el discípulo un contacto, un diálogo sin palabras y distinto cada vez, diálogo escondido y el único decisivo...
    La eficacia de la palabra, entonces, encontraría aquí un límite infranqueable. Los vocablos no dan acceso directo a la verdad personal. A lo sumo pueden realizar una especie de puesta en dirección. La enseñanza explícita del maestro cuenta menos que el testimonio de su actitud, que el encanto de un gesto o de una sonrisa. Lo demás es silencio, pues la última palabra maestra de un hombre no es un vocablo. La comunicación más verdadera entre los hombres es una comunicación indirecta, es decir, se opera a pesar del lenguaje, por medios imprevisibles y a menudo en contra del sentido del lenguaje. El último retiro en cada uno de nosotros es un dominio al que no tienen acceso las palabras. El silencio es más auténtico que las palabras.

    George Gusdorf
  • Se sabe que los caballos tienen un claro lenguaje corporal y sentidos muy finos y desarrollado pero, más que todo, su sensibilidad les permite esta lectura por gesto e imagen.

    "La imagen de un hombre es la proyección de su gesto. La lectura por imagen y gesto revela y preanuncia la intención de toda acción."

    Dorothy Ling.
Todos tenemos la capacidad de percibir la actitud y el gesto de otros. Los niños pequeños saben leer por imagen, gesto y actitud, lo mismo que los caballos. Y esta capacidad -a la que se refiere esta maestra más arriba-, la capacidad de comunicar por actitud que todos tenemos, es la que hay que poner en vigencia.

La percepción interna

Los caballos son muy perceptivos tanto de nuestro lenguaje corporal como de muestra actitud interna. En principio, cuando trabajamos con un caballo, deberíamos tratar de percibir qué está pasando con él, en el sentido de:

¿Entiende lo que le pido?, ¿Puede hacerlo?, ¿Sabe hacerlo?, ¿Tiene miedo?, ¿O, simplemente, no quiere?. Y, a la vez, qué está pasando en mí, es decir: ¿Soy claro?, ¿No hay sentimientos que interfieran y se manifiesten inconscientemente, como miedo, ansiedad, expectativas, frustración, enojo, etc.? Hay que procurar un cierto grado de calma y seguridad internas que se manifiesten en nuestro gesto y lenguaje corporal. Esta presencia, sumada a nuestra atención hacia el caballo y a la situación general, son esenciales en todo momento.

Dice Hempfling, sobre el gesto y la actitud:

Una expresión profundamente pacífica. ¡No superficialmente "amable"! ¡Vivimos en un mundo en el que los hombres han aprendido que con amabilidad se venden aspiradoras, se consigue un trabajo o se ganan también elecciones! ¡Yo me refiero a autenticidad y franqueza en lugar de amabilidad! Mediante mi porte le estoy indicando al caballo que jamás querré nada de él. Nada sucede sin su requerimiento. Jamás debo tener una actitud abusiva; en todo caso me puedo defender hasta el límite de la protección inmediata. La máxima atención da lugar a la mayor percepción y claridad posibles. No se me debe escapar nada, ni lo mas mínimo de las reacciones del animal. La claridad da lugar a la seguridad. La seguridad da lugar a la tranquilidad. La tranquilidad da lugar a la permeabilidad. La permeabilidad da lugar a la creatividad. La creatividad da lugar al deseo de vivir y la apacibilidad. Y todo ello en conjunto da lugar a la naturalidad.