Lo que sembremos al paso, recogeremos al galope

José Manuel Sales Pons
Experto profesor de equitación y entrenador de exitosos jinetes.


Siguiendo con los principios - hay que volver siempre y añado a menudo, a las fuentes- , se me ocurre hablaros sobre un tema que me parece importantísimo, pero que a menudo pasa muy desapercibido. Más que ocurrencia, es la reflexión –o conclusión– que he sacado de estos dos últimos fines de semana de los concursos del Sek en Madrid y del Pilar de Zaragoza. En ambos he tenido ocasión de hablar con más de treinta jinetes/amazonas participantes entre ambos concursos.

La reflexión que propongo y de la que doy mi versión es que desde el mismo momento que nos montamos en el caballo hay que pensar como él, que no es lo mismo que pensar por él. La palabra correspondiente es "empatía" y no estaría de más acostumbrarse a ella, porque al fin y al cabo, es nuestra obligación a caballo. De una manera práctica y menos reflexiva, es lo que hacen todos los jinetes/amazonas de élite.

La técnica de aprendizaje del caballo, también como la del hombre, no es ni más ni menos que la repetición. Pero hay una diferencia capital con nosotros: la memoria del caballo no es selectiva. Lo que significa que hemos de estar muy atentos a lo que le pedimos al caballo, pues él repetirá ni más ni menos lo que nosotros le pidamos.

Soy de la opinión que en entrenamiento (sobre todo en la pista de ensayo del concurso) hay que ir reproduciendo todas las "escenas" posibles que se nos van a presentar en la pista de competición. Como decía y a diferencia del caballo, nuestra memoria sí es selectiva y podemos pensar: "ahora hago esto, pero en la pista me interesa hacer tal otra cosa", con la falsa idea de no contrariar o enfadar al caballo en ese momento. Pero resulta que el caballo hará en la pista lo que se le haya repetido en el ensayo: por ejemplo, si se le deja correr delante del salto, también lo hará en la pista.

Conclusión: lo que le dejemos hacer al caballo al paso y al trote, luego nos lo hará al galope. Y lo que queramos que nos haga durante el galope de una prueba, previamente se lo tendremos que haber repetido hasta la saciedad, hasta que lo haya entendido bien, o sea, que casi le salga naturalmente. Es fundamental que siempre el trabajo cotidiano y el de la pista de ensayo sean repeticiones de la anticipación del esfuerzo que tenga que hacer el caballo en la pista de competición.

Paz y espero que os sirva.