Que nos lleve bien - 2º Parte

José Manuel Sales Pons
Experto profesor de equitación y entrenador de exitosos jinetes



Dibujo de Gonzalo Pons

El caballo, al no tener clavícula, su torax (vértebras, costillas y esternón) queda suspendido de los miembros anteriores (espaldas, brazos y manos) por unos músculos: los dos dentellados (gran dentellado y serrato cervical) y los dos pectorales (ascendente y subclavio).
La figura de la derecha corresponde a un caballo bien montado o a un caballo que se maneja correctamente en libertad. Los citados músculos al contraerse, hacen que el torax suba.
La figura de la izquierda es la del caballo no habituado a llevar una carga y que al aguantar el peso de un jinete sobre la montura, por falta de habito-gimnasia-, se hunde. Un trabajo correcto y tiempo harán que adopte la posición de la derecha.


Dibujo de Gonzalo Pons

La línea que sigue las siete vértebras cervicales del caballo no es una recta, o casi como en el resto de mamíferos (incluidos los humanos), sino una "S". Esta forma de "S" le permite al caballo estirar el cuello, con la consiguiente tensión del ligamento nucal.
Es el único animal doméstico capaz de tensar el ligamento nucal como los humanos, que le permite llevar "naturalmente" la carga que es el jinete.


Dibujo de Gonzalo Pons

Figura superior: silueta de un caballo mal montado; los ligamentos nucal y supraespinoso no se tensan al acortar la distancía CN (cruz-nuca). El pico sube, la base del cuello baja y por sinergia el dorso se hunde y los abdominales se estiran. Como consecuencia, los pies del caballo salen y no nos puede llevar bien. Sus gestos no son confortables y él no se puede sentir cómodo. Silueta que a nadie gusta porque así el caballo funciona mal. Corresponde a la primera figura de la izquierda con la flecha roja hacia abajo.

Figura inferior: silueta de un caballo ordenado porque está bien montado y sus gestos se vuelven confortables. La distancia CN aumenta considerablemente al bajar la cara y estirar su cuello con lo que los ligamentos nucal y supraespinoso se tensan. Gracias a esta tensión el caballo nos lleva -o nos aguanta- con los ligamentos y por lo tanto, los músculos del dorso vuelven a su función locomotora que para eso están diseñados. Ahora son los abdominales los que se contraen. El caballo al estirar el cuello y bajar la cara, sube la base del cuello, contre los abdominales y sube el dorso. De esta manera los pies entran y el caballo todo el está conectado. Es la silueta a la que hay que tender. Corresponde a la primera figura de la derecha con la flecha verde hacia arriba.