Relatos ecuestres. La equitación

David Muriel Holgado
Salamanca. Iniciado en la Doma Natural con el método de la etóloga equina Lucy Rees. Se dedica a la doma de caballos Pura Raza Española.


Estudiando a los Clásicos de la Equitación, desde Jenofonte que escribió libros sobre este tema 400 años antes de Cristo, hasta el gran maestro Nuno Oliveira y teniendo presente a Lucy Rees, etóloga equina y domadora de caballos con su método Natural. Todos ellos nos orientan sobre el tema y aquí menciono lo que ellos nos enseñaron y enseñan.

Hombres y mujeres de a caballo de mucha importancia que nos abren camino en este Arte. Podemos aprender de ellos, citaremos a F. Baucher, Guériniere, Podhajski, Decarpentry, Dominique Oliver, Pluvinel.

En España tenemos a Luis Ramos Paul, José Manuel Sales Pons, Víctor Álvarez, el varias veces campeón en Doma Vaquera Joaquín Olivera Peña, Mercedes González Cort y muchos más.

Jenofonte 400 años antes de Cristo dijo: “Lo que es arrancado por la fuerza y sin comprensión no es jamás bello”. Frase importante de este gran jinete de otros tiempos, que buscaba siempre a caballos con un buen dorso porque montaba a pelo.
A un caballo hay que irle buscando y con las mejores maneras irle enseñando sin ninguna lucha, para que coja confianza con nosotros, partiendo de que muchas veces no nos entiende, aprenderemos a enseñarle de la mejor forma a que nos comprenda y repetiremos muchas veces para que tenga presente lo aprendido.

Nuno Oliveira nos resume el objetivo de la equitación diciendo que “A lomos de su caballo, el jinete se mantiene apacible para que el binomio se parezca a un centauro”. También nos dice que “Cuando interviene la fuerza, el movimiento puede ser espectacular, pero se pierde la armonía del conjunto”. Con estas dos frases nos indica lo importante que es la calma en el jinete y su buen asiento y que buscando la armonía de los dos, con tal entendimiento parezcan uno, sin utilizar la fuerza, inclinándonos por la ligereza.

El hombre a caballo
Guériniere, nos indica como debe ser: “Mucha afición a los caballos, una grandísima paciencia y ser vigoroso y atrevido, es lo que forma al verdadero hombre a caballo”. Nuno Oliveira dijo “Es raro ver un jinete que esté realmente apasionado por el caballo y su doma, teniendo un interés profundo por la doma clásica con abnegación y haciendo de este extraordinario y sutil trabajo una de las motivaciones fundamentales de su vida”.

Equitación
La equitación, es un arte de armonía unida a mucha sensibilidad. Arte como la pintura, la escultura, la música. Desde que se desbrava a un caballo convenciéndole de que es bueno estar con nosotros, que somos uno más de su manada y después con buena mano irle domando para que nos deje subir a su dorso, con lo que eso supone para él que es un animal de huida, que tiene el instinto de escapar de los peligros. La doma es comparable a cualquier otro arte.

Baucher decía que la doma consistía en “destruir las fuerzas instintivas reemplazándolas por las fuerzas trasmitidas” e “ir lentamente para llegar pronto”.

Guériniere dice que la equitación es “la naturaleza perfeccionada por el arte”.

Decarpentry recalca que con la equitación debemos conseguir “recuperar la agilidad y elegancia natural del caballo, que al inicio pierde por debajo del peso del jinete”.

Dominique Oliver refiere que “la equitación, como diálogo táctil entre el hombre y el caballo pasa pues por una cualidad de contacto pero, para que este contacto tenga una finalidad, hace falta que esté cargado de significación. Todo el problema estriba en encontrar a partir de cuándo un contacto está cargado de significación”.

Víctor Álvarez define la equitación como “la capacidad de entender e interpretar al caballo que montamos. La posición correcta, seguir el movimiento del caballo sin interferir en él”.

José Manuel Sales Pons dice: “La equitación es un saber hacer. Que el caballo nos lleve y que se lleve bien, a partir de gestos confortables.”

Equitación como Arte
Nuno Oliveira decía que El Arte Ecuestre es la identificación perfecta entre el jinete y su caballo. Es la armonía que permite al caballo trabajar sin ninguna contracción en sus articulaciones o en sus músculos, que le permite efectuar todos los movimientos con un placer físico, mental y con flexibilidad y ritmo. El caballo, bajo el dominio del Arte Ecuestre, es un compañero, en vez de un esclavo, al que se le fuerza obedecer a un duro dueño. Se llega al esplendor a través de una gimnasia adecuada. Mientras más se castiga a un caballo, más se apaga su fuego. Comenzar el piafar, con sólo la acción de las piernas y un día, se toca al caballo con las espuelas, verá que parece que le han brotado alas.

Podhajski decía que “de todas las artes, el arte ecuestre es lo que está más cerca del arte de vivir, porque todo lo que nos enseña es directamente aplicable a la vida misma”.

Pluvinel acotaba que “el arte de la equitación depende de las recompensas y las correcciones”.

Arte efímero
En otras artes como la pintura y otras existen grandes maestros y otros menos, pero también considerados artistas, hasta el que pinta o toca un instrumento a cualquier nivel, sin necesidad de exponer sus cuadros en las más importantes galerías o tocar en las grandes orquestas. En estas artes, las grandes obras quedan reflejadas en un cuadro para que las contemple el público eternamente y en sus partituras los grandes músicos dejan constancia de su arte para siempre, siempre causando grandes sensaciones.

En el arte ecuestre, ocurre que cualquiera puede montar bien a caballo, pero cuando uno descubre esa unión de dos seres vivos en armonía en total comunión, es indescriptible y aunque el observador perciba sensaciones en la manera de moverse ese caballo y ese jinete, no es la misma que la que siente el jinete. Como mucho se recuerda que era un gran jinete, pero su arte no queda reflejado como una pintura en un cuadro o una partitura en su ejecución. Por eso se dice que el Arte ecuestre es efímero, porque no se sienten las mismas sensaciones al ver ejecutar unos ejercicios ecuestres espectaculares en vivo, que viendo un video de esos mismos.

Nuno Oliveira dejo escrito que “este arte es efímero, ya que una vez que el caballo muere, ni siquiera una película, puede reproducir la emoción de ver al caballo en movimiento”.

Teoría y practicaTeoría y practica Ya Nuno Oliveira decía que sin teoría la práctica será falsa e incierta.

Víctor Álvarez dice que hay que ir del conocimiento a la práctica y que la acumulación de datos que no somos capaces de manejar tiene poca utilidad. Luis Ramos Paul enseñaba que “el arte necesita una técnica y ésta, tiene que ser enseñada por un Maestro, porque con el arte se nace, pero la técnica hay que aprenderla.

Para ser jinete hay que estudiar a los clásicos: Baucher, Decarpentry, Fillis, Podhajsky, Nuno Oliveira, Michel Enrique, Klimke Guillermo Barba, los últimos baucherianos”.

Impulsión
Es el “deseo constante de ir hacia delante”. A caballo todo hay que hacerlo hacia adelante. Desde el principio de la doma se buscara la actividad, que se mantenga con decisión de ir adelante.

Asiento
Un buen asiento con una posición perfecta, con la mente despierta. Tenemos la obligación de estar en armonía con nuestro caballo. Le comunicamos a través de nuestro cuerpo, haciendo desaparecer la tensión y la presión, teniendo en cuenta que un movimiento al mirar altera el equilibrio, y nuestra actitud mental actúa en el comportamiento de nuestro caballo. Relajaremos nuestro cuello y nuestra mandíbula. A través de la supervisión de un profesor que nos indique que movimientos no debemos hacer. Cuando queramos realizar algún movimiento a caballo pensamos en los pasos que tenemos que dar para llegar a realizarlo. Debemos montar cómodamente y sin dolor y que nuestro caballo también este confortable.

Para conseguir el uso de uno mismo físico, mental y emocional, a través de ejercicios corrigiendo errores. Debemos hacer ejercicios pie a tierra. Para conseguir buen asiento es conveniente montar mucho tiempo a la cuerda, en alguna escuela de equitación con importancia internacional, los jinetes montan hasta seis meses a pelo y a la cuerda hasta que tienen buen asiento.

Sobre la posición del hombre a caballo y su asiento nos lo deja claro José Manuel Sales Pons: el asiento debe ser sobre los isquiones, con una posición de la espalda vertical si vamos al paso, bien aplomados, si trotamos a la inglesa, la espalda estará ligeramente delante de la vertical para amortiguar la “culada”. Nuestros talones deben actuar de amortiguadores. El pie siempre debe de quedar debajo de la cadera, si hacemos una línea recta.

Utilizaremos nuestros aductores desde el principio, es lo que realmente nos “centauriza”.

La posición de nuestro asiento junto al equilibrio y la acción de nuestras piernas deben de estar en conexión. Una de la sinergia muscular más importante del caballo es la de la base del cuello con los riñones, la misma que actúa en una persona que tiene que llevar una carga sobre su espalda.