El poder de la manada
Capítulo V: El león y el caballo





Linda Kohanov
Instructora, entrenadora y autora de varios exitosos libros


El factor Yin

Muchas veces pensamos en la relación depredador y presa como sinónimo de criminal y víctima. Los caballos, sin embargo, utilizan una aproximación diferente respecto al poder, modelando las fortalezas del carácter no depredador: relación sobre territorio, proceso sobre objetivo, responsabilidad sobre estrategia, cooperación sobre competición, emoción e intuición sobre razón. Y en cualquier momento pueden focalizarse y ser asertivos cuando la situación lo requiere. Casi siguen literalmente el dicho taoísta "conoce el Yang, pero mantente en el Yin" que también se traduce muchas veces como "conoce lo masculino, pero mantente en lo femenino".

El sabio chino Lao-Tzu hizo esta recomendación en el Tao Te Ching hace más de 250 años; las civilizaciones orientadas a la conquista enfatizaban lo opuesto. Cuando una cultura, como la nuestra se mantiene en el Yang, menospreciando y degradando al Yin, nuestra habilidad de armonizar con otras personas se ve seriamente comprometida.

Al mismo tiempo, los caballos tienen baja tolerancia con gente tímida, retraída, pasiva-agresiva. Si se pide dulcemente respecto, sin la convicción manteniendo el espacio, te empezarán a dar vueltas para divertirse, volviéndose cada vez más dominantes y peligrosos con el tiempo.
Los caballos piden un equilibrio entre fuerza y sensibilidad. Si tienes mucho depredador en ti, ellos se vuelven evasivos, si no eres suficientemente asertivos te tratarán como un juguete. Como un domador del siglo XIX, Denis Magner, observó que trabajar con caballos requiere "la delicadeza de tacto y sentimiento de una mujer, el ojo del águila, el coraje de un león y el valor de un bull-dog".