A qué hora dijo el Puma que vendría?

Rubén Morales
Técnico Agropecuario y especialista reconocido internacionalmente en Metodologia Internacional de Perfeccionamiento Ecuestre basada en su precisión, intuición y percepción al momento de enseñar a los caballos. Chile.


Cada día me convenzo más de que todas las personas que tienen acceso al caballo participan en su entrenamiento. Todos, quien le da el forraje lo hace como alguien que lanza forraje, pero lo podría hacer como un educador de caballos, esperando al menos una mirada de el caballo, esperando algún grado de atención del caballo y a la vez de respeto para lanzar el cotidiano alimento.

Quien saca al caballo del box, lo ata y lo asea esta manipulando los espacios vitales del caballo, los cuales tienen efecto demostrado en su comportamiento y grado de sumisión.

Herradores, dentistas y veterinarios también son parte de las personas que enseñan al caballo aportando factores en esta ecuación que el caballo resuelve a su manera. Pero no es solo en las acciones de estas personas donde esta la influencia sobre el caballo, es también a través de las costumbres de cada uno que influyen, cada cosa es una letra en la memoria del caballo, letras que van formando palabras hasta ser el comportamiento del caballo.

Pero en general se tiene la idea que el caballo solo aprende de sus entrenadores, de sus jinetes podríamos decir y en algunos casos se piensa que el caballo es un recipiente vacío que es necesario ir llenando tan rápido como sea posible, para lograr los objetivos, entonces si no esta a mano un buen jinete un día, lo puede montar otro jinete u otro, como llenando el recipiente vacío, llenándolo en la medida de los posible, a la espera que el jinete principal nivele y eleve la calidad del contenido.

Sin embargo el caballo no funciona así, el caballo se nivela a la altura del jinete de menor calidad, aunque algunas personas no perciben esa aproximación al menor nivel, el caballo si la percibe y desciende tanto como sea capaz en su desempeño.

El jinete de menor nivel no es un generador de menor información hacia el caballo, no es un libro con menos páginas, es un emisor de cientos de mensajes y un libro con cientos de páginas igual que un mejor jinete.

Pero la diferencia esta en los contenidos, el jinete de menor nivel ofrece al caballo generosas oportunidades para tomar el camino incorrecto, más si el caballo tiene alguna trampita o “test” para jinetes, el jinete mas inexperto picará en el anzuelo y se enfrascara en el juego o trampa que el caballo tiene consolidado como salón de bienvenida.

También están los casos en que el jinete trabaja asistido por un instructor y muchas personas se sienten libres de error por que el jinete luce bien sentado en la montura o parece ser justo en el uso de las riendas, sin embargo es necesario tener en cuenta que lo que marca muchísimo al caballo es toda la secuencia de trabajo, no solo la apariencia fotográfica del binomio.

Me refiero a que cada instante que el caballo se mueve debe ser equilibrado con algún propósito lógico para el caballo, cada detención, aumento o decrecimiento en los ritmos de esfuerzo deben estar lo mas perfectamente encadenados a las sensaciones del caballo para construir un concierto de mensajes provechosos y no un conjunto de insultos a la voluntad e ingenuidad inicial del caballo. Es tarea del instructor percibir la disposición del caballo, la capacidad del jinete y elaborar la meta para cada momento y cada día. En estos casos suelo hacer la comparación con un cirujano y su bisturí, siendo el instructor el cirujano y el jinete el bisturí. También se podría comparar con un pintor y su pincel pero creo que es mas justo el primer ejemplo pues en ambos casos, un buen bisturí y un buen jinete mal conducido, produce daño.

Uno de los aspectos que deseo transmitir hoy es que lo esencial no es mantener a los caballos trabajando como si fuesen taxis que aprenden a ser taxis o aviones que aprendiesen a volar, los caballos no son solo la maquina que muchos ven, son seres totalmente integrales.

Por un momento retrocedan en el tiempo y recuerden que los caballos en la naturaleza no requieren de ningún horario de clases, rutinas de aprendizaje o instructores, en la naturaleza el caballo aprende muchas cosas con una sola experiencia y también resuelve muchos problemas solo con su instinto.

El caballo en la naturaleza no necesita hacer un curso de supervivencia para salvarse del Puma y las manadas no necesitan contratar al Puma como coach o personal trainer.

Lo que yo sugiero es dimensionar al caballo como un ser integral, respetar su capacidad, no subestimarlo. Tomar conciencia de lo difícil que es educarlo bien.

Hay que tratar que cada clase sea algo noble, con equilibrio físico y mental. Es preferible no hacer una clase si no esta la persona correcta, el piso correcto o el caballo en condiciones correctas. El caballo no retrocede por falta de una clase, pero retrocede mucho con una clase defectuosa, una actividad física es indicada ante la ausencia del jinete cierto día, pero en mi impresión, no debe ser una urgencia poner a trabajar al caballo con quien sea, en virtud de aprovechar el día.

De hecho el solo suponer que uno enseña al caballo puede ser un error, uno puede promover experiencias, ordenadamente de modo que constituyan secuencias educativas a nuestro favor, pero esto no es como enseñar a leer a una persona o programar un computador, el caballo no esta vacío, el caballo no nos pide aprender.

El caballo solo enfrenta la experiencia y resuelve, si creamos la experiencia incorrecta resuelve a favor de él y en contra nuestra, si le damos la experiencia correcta resuelve a favor nuestro.

Para tener buenos caballos podemos intentar algo como esto o algo mejor, pero también podemos trabajar en intentar formar mejores educadores de caballos y para eso es bueno preguntarse a si mismo la causa para montar cada caballo cada vez, no montar por que es el contrato, el negocio, o el horario, si no una causa, un propósito noble.

Si usted busca en cada momento una causa noble para exigir al caballo ira ampliando su propio repertorio de acciones y de efectos en el caballo y quizás sin darse cuenta dejara de concentrarse en los anzuelos que su caballo le ofrece. Quizás después sea el caballo el que pique sus anzuelos.

Les deseo mucho éxito.