Comunicación jinete - caballo

Revista Galope
Víctor Álvarez
Jinete internacional
Entrenador nacional desde 1977
Juez nacional de Doma Clásica desde 1978


Cómo hacer que un caballo llegue a obedecer a nuestras pequeñas ayudas, hasta llegar al máximo nivel de entrenamiento en todos los ejercicios que entran en Gran Premio logrando que esté atento, confiado, decidido y tranquilo?

Antes que nada, veamos que nos dice el Reglamento FEI:

1 La Doma tiene por objeto el desarrollo del caballo mediante el entrenamiento racional, metódico y equilibrado de forma que se vaya haciendo un atleta a disposición del jinete. Como consecuencia, el caballo se vuelve tranquilo, elástico, ágil y flexible, pero también confiado, atento y decidido, con lo que constituye un perfecto conjunto con su jinete.

2 Estas cualidades se manifiestan por:
2.1 La franqueza y regularidad de los aires.
2.2 La armonía, la ligereza y la facilidad de los movimientos.
2.3 La ligereza del tercio anterior y el remetimiento de los posteriores cuyo origen es debido a una impulsión siempre activa.
2.4 La sumisión a la embocadura con una descontracción total y sin tensión ni resistencia alguna.

3 El caballo da así la impresión de manejarse por sí mismo. Confiado y atento, obedece generosamente las indicaciones de su jinete, permaneciendo absolutamente derecho en todos los movimientos en línea recta y ajustando su incurvación a la trayectoria de las curvas.

4 Su paso es regular, franco y suelto. Su trote es libre, elástico, regular, sostenido y activo. Su galope es regular, ligero y cadenciado. Las caderas deben siempre mostrarse activas a la menor indicación del jinete y por su acción, animan también a todas las partes del caballo.

5 Gracias a su impulsión, siempre despierta y a la elasticidad de sus articulaciones, que ninguna resistencia paraliza, el caballo obedece de buen grado y sin dudar, con calma y precisión, a las diferentes acciones de las ayudas, manifestando un equilibrio natural y armonioso, tanto físico como mental.

6 En todo su trabajo, incluso parado, el caballo debe estar “en la mano”. Se dice que un caballo está “en la mano” cuando el cuello está más o menos elevado y arqueado según el grado de doma y la extensión o reunión del aire y acepta la embocadura con un contacto ligero y suave y una completa sumisión. La cabeza debe permanecer en una posición estable y por regla general, ligeramente por delante de la vertical, con una nuca flexible y en el punto más alto del cuello y el caballo no opone ninguna resistencia a su jinete.

7 La cadencia se aprecia en el y es el resultado de la propia armonía que muestra un caballo cuando se mueve con regularidad bien marcada, impulsión y equilibrio. La cadencia debe mantenerse en los diferentes ejercicios de trote y en todas las variaciones de este aire.

8 El ritmo que un caballo mantiene en todos los aires es esencial en Doma Clásica.

Analizando este texto, observamos que la impulsión debe ser siempre activa, el remetimiento de los posteriores debe estar presente en todo momento y mantener al caballo relajado, tranquilo, obediente, atento y decidido.

Es fácil pensar que el entrenamiento de un atleta tiene que englobar todos los músculos que va a usar un caballo para poder ejecutar correctamente todos los ejercicios que requiere una reprise. Y en nuestro caso, hay que tratar al caballo como a un atleta de elite. Trabajar su musculatura y amasarla para que sea capaz de ejecutar los ejercicios correctamente es uno de los pilares sobre los que hay que planear el entrenamiento de nuestro caballo.

Pero, qué pasa con su cabeza? Quién entrena su mente? Cómo entrenar la mente del caballo? Si volvemos a leer el artículo 1 del Reglamento de la FEI , podemos comprobar que hay una frase que nos remite al estado de ánimo que el caballo debe presentar al ejecutar una reprise. Vamos a recordarla:

Como consecuencia, el caballo se vuelve tranquilo, elástico, ágil y flexible, pero también confiado, atento y decidido, con lo que constituye un perfecto conjunto con su jinete.

Crear un entorno agradable

Es imprescindible establecer un entorno agradable al caballo en todo momento. Hay que cuidar de él como de un buen atleta, pero en realidad es un caballo. O sea que habrá que cuidarlo como a un atleta-caballo y establecer un idioma entre nosotros que entienda y reconozca.

La base del respeto mutuo es imprescindible para que haya una buena comunicación con los años. Nunca es buena la imposición por la fuerza para que un caballo ejecute un ejercicio.

El entendimiento nos va a llevar a que el caballo ejecute los ejercicios de una manera agradable y que esté contento al ejecutarlos.

Es verdad que hay caballos muy listos, otros menos, algunos son muy rápidos y otros muy lentos, pero todos, todos, son sensibles en mayor o menor grado y se les puede enseñar según sus capacidades le vayan a permitir.

Lo difícil es que nosotros (que en realidad tenemos que ser los inteligentes) sepamos cuál es la franja entre lo realizable para un caballo o no.

Cuál es el tope de cada caballo, que es lo que puede realizar en cada momento y cuándo nos entiende y cuándo no.

Dificultad a la enseñanza

Cada caballo es un mundo y nunca se puede generalizar. Es verdad que hay caballos que tienen una enorme facilidad en aprender y otros que son impermeables a la enseñanza.

Es algo que también hay que aprender a diferenciar para no perder el tiempo ni exigir a los caballos lo que no pueden hacer, bien porque el físico no se lo permite, bien porque no nos entienden, bien porque algo les impide ejecutarlo correctamente (lesión, morfología, falta de entendimiento, etc).

Los caballos tienen que ser tratados como caballos en todo momento y hay que establecer siempre un entorno que dé estabilidad emocional, comodidad, relajamiento, etc, para poder entrenar en el mejor estado posible.

Es bueno que los caballos tengan mucha relación con la gente, que se les dé la comida con tranquilidad, sin sobresaltos al entrar en la cuadra, que se les hable, estar con ellos en el paddock tomando sol, acariciar al llegar por la mañana a la cuadra, etc.

Esa relación que se establece con los caballos pie a tierra es absolutamente indispensable para que el caballo esté atento a nosotros cuando estemos encima de ellos montados en la pista, entrenando cualquier ejercicio.

La confianza del caballo se gana en un porcentaje muy alto a pie en tierra, no sólo al montarlo.

El entorno

El entorno en que vive el caballo en el día a día hay que crearlo para que pueda vivir de una manera confortable, cómoda y relajada.

Si queremos que nuestro caballo se vuelva tranquilo, obediente y atento a nuestras ayudas al montarlo, su estado mental debe ser igual durante todo el día, es responsabilidad del jinete crear ese nivel que le va a dar calidad de vida al caballo.

Un caballo que vive estabulado las 24hs del día y sólo ve al jinete 45' al día, dos veces por semana, muy difícilmente llegará a estar atento a ese jinete.

Su musculatura y su cabeza no van a estar preparados para estar atento y decidido a ejecutar un ejercicio de reunión en el que se requiere una atención máxima y un empleo de la musculatura a fondo.

El caballo no va estar preparado ni a nivel muscular ni a nivel psicológico. Los caballos muchas veces, son explosiones de energía ya que, como animales, necesitan moverse, correr, tomar sol, etc.

Al igual que los humanos, cada edad requiere un entorno diferente. Un potro necesita moverse en un espacio mayor que un caballo más adulto.

En función del carácter de los caballos además de la edad, es bueno dejarlos en paddoks en los que no puedan sufrir ningún peligro.

La seguridad física de nuestro caballo está por encima de todo.

Un aprendizaje natural

Muchos jinetes no se atreven a soltar a sus caballos en paddoks por temor a que se lastimen. En realidad, deberían saber que dentro del box las 24hs del día se lastiman a diario la mente.

Un caballo que no tenga la mente sana, jamás va a poder ejecutar de buen grado las indicaciones del jinete.

El equilibrio mental, al igual que en los humanos, es imprescindible para seguir aprendiendo y entrenando la musculatura de nuestros cuadrúpedos.

Además, mientras los subimos al camión para ir a cualquier concurso, también ahí hay peligro de que se lesionen y no por ello dejamos de hacerlo.

Lo que realmente sí hay que cuidar, es que las dimensiones del paddok, el suelo de esa zona donde vamos a soltar a nuestro caballo, la puerta, las esquinas, las maderas, etc, no supongan ningún peligro para él.

En ocasiones, es bueno soltarlos en pisos duros para fortalecer tendones, en otras van a estar mejor en pisos blandos o bien con un buen pasto para que puedan relajar y volver por unas horas al día a la madre naturaleza.

Si escucháramos más a menudo a la naturaleza, se nos resolverían muchos misterios.

El caballo es un animal de manada y muchas veces los problemas vienen por no saber interpretar su verdadera raíz y su verdadero comportamiento como tal animal.

Entendiendo la cabeza y la manera de pensar y actuar de los caballos, podemos adaptarnos a ellos y empezar a hablar con su mismo lenguaje.

En mi opinión, ese es el único camino que existe para lograr esa relación personal con el caballo y la comunicación necesaria imprescindible en el adiestramiento en Doma Clásica.

Cómo vamos a enseñar inglés hablando en sueco? Sigue habiendo tantos misterios sin resolver.