Doping Equino, un Engaño y un Abuso

Por Silvana González Mesina - Chile

Las progresivas exigencias del deporte trajeron no sólo la superación personal y la satisfacción por los logros obtenidos. Junto al deporte, paralelamente se desarrolló el uso y abuso de drogas y otros procedimientos no naturales que buscan aumentar el rendimiento y mejorar los resultados.

Los caballos no escapan de este abuso. Los casos en el mundo se multiplican, lo mismo que las comisiones antidoping, que no sólo buscan evitar el engaño deportivo, sino también castigar el abuso al que se somete al animal.

Si bien en nuestro país algunos jinetes “automedican” a sus caballos, este fenómeno no es tan extendido, porque la mayoría cuenta con un veterinario de cabecera. A veces, sin embargo, se incurre en doping por exceder los límites y dosis de ciertos medicamentos que, bien administrados, constituirían un beneficio para el animal.

“Lo peligroso de todo esto es que estas sustancias suelen enmascarar dolores y síntomas que pueden terminar en una lesión o problema muy grave. Yo diría que con lo que más se exagera es con los desinflamatorios y los anestésicos, aunque debo reconocer que en este sentido Chile es un niño de pecho, comparado con otros países de la región, que son un muy mal ejemplo para nuestros deportistas”, enfatiza el veterinario Patrick Manley.

Agrega el experto: “Lo ideal es que un caballo no compita estando medicado. Y si lo estuviera, lo ético sería informar de ello al jurado del concurso, a través del veterinario oficial”, agrega.

Los caballos que usan medicamentos, según el doctor Manley, debieran permanecer luego en reposo. Si no, una simple molestia puede terminar en un sufrimiento innecesario. “Una fisura puede transformarse en una fractura o una tendonitis que habría necesitado un mes de reposo puede terminar dejando al caballo sin competir por seis meses”, advierte.

Cabe preguntarse, entonces: ¿Dónde está la ganancia? Justamente en la ambición desmedida del hombre, en el afán de sacar ventajas que podrían reportarle algún beneficio (por ejemplo económico) en un recorrido en particular, pero que a largo plazo invariablemente traerá un serio perjuicio a un animal que siempre trata de dar lo mejor de sí. Porque el doping es en realidad un engaño, ya que ningún animal puede rendir más de lo que la naturaleza le dio, y también porque engaña al organismo, quien posee sus propios controles (como el de la fatiga y del dolor), que informan hasta donde se puede ir sin causarse daño. Por eso las sanciones de la Federación Ecuestre Internacional son para el caballo, el jinete e incluso, en competencias grandes, para el jefe de equipo. Para estos dos últimos, por no respetar los códigos del juego limpio y no cuidar la salud del caballo, y para el animal, para que pueda recuperar su estado normal y para no someterlo a mayores riesgos.

El mejor remedio en este caso es el trabajo. Porque la capacidad física de un animal aumenta realmente con un entrenamiento constante y eficaz, acompañado de una muy buena monta. Como dice el doctor Manley “el engaño podrá durar horas o días, pero aumenta más las posibilidades de daño que las de éxito. Jamás el doping va empatar con un buen entrenamiento”.

El Doping en la Historia

El doping en animales de deporte y espectáculo ha existido desde la más remota antigüedad. En la mitología se relatan numerosos ejemplos: Diómedes, hijo de Aries y Cierne, alimentaba a sus caballos con carne humana para hacerlos salvajes e invencibles. Medea usaba opiáceos y estupefacientes con el dragón que guardaba el "Toisón de oro". En el libro de los Macabeos hay referencias del uso de jugos (uvas y moras) como jarabe para los elefantes, con el fin de excitarlos antes de entrar en batalla.

Y en la antigua Roma se daba a los caballos que competían una solución acuosa de miel llamada "hidromiel" para mejorar su rendimiento. Presumiblemente el compuesto activo era el alcohol etílico que se formaba al cabo de unos días de hecha la mezcla.

De igual forma en el siglo XVIII en Inglaterra, a los caballos que competían se les daba bebidas alcohólicas para animarlos.

El primer caso documentado de esta práctica fue el del inglés Donald Dawson, condenado a la horca en 1812 por dopar caballos con arsénico.

En 1912 se dio el primer caso positivo detectado científicamente. El caballo Bourbon Rose era descalificado por doping en Francia.

La Federación Ecuestre Internacional (FEI) creó el Medication Control Program (MCP-Programa de Control de la Medicación) en 1991.

¿Qué es doping?

Durante el primer Congreso Internacional de Derecho del Deporte (1968) se propuso como definición de dopaje: “La ingestión, por un individuo normal, por sí mismo o por inducción de otra persona, de algún producto o sustancia química que altere, modifique o restrinja directamente, o por sus efectos secundarios, la calidad de la participación de este individuo en una competición deportiva, independientemente de la vía por la que tal sustancia o producto se le haya administrado, así como también de la cantidad, contenido o preparación del producto, sin que se pueda alegar, como atenuante de la responsabilidad, el estar incapacitado temporalmente por lesión o enfermedad, ya que, en tales circunstancias, debe impedírsele competir”.

En personas, el dopaje se define como la utilización de productos prohibidos, inscritos en una lista establecida a nivel internacional por el Comité Olímpico o los organismos que regulan dicha actividad deportiva.

Para la especie equina, en tanto, se indica que ningún caballo declarado participante debe poseer en sus tejidos, fluidos corporales o excreciones, sustancia o metabolito de sustancias prohibidas, ni tampoco sustancia alguna que, aunque sea de origen endógeno, se encuentre en una concentración más elevada de los niveles considerados como habituales.

Son dos los tipos de reglamento que existen actualmente: uno restrictivo y otro basado en una medicación controlada. El reglamento restrictivo se basa en el principio de que al momento de la prueba el caballo debe estar en las mejores condiciones de forma y salud y, por tanto, queda excluida la posibilidad de restaurar el estado físico de un caballo para participar en una prueba. Así, se prohíbe la administración de sustancias dotadas de propiedades farmacológicas, capaces de modificar el comportamiento de los caballos durante la competencia. El problema es que eso impediría medicar al caballo en la temporada de competencias, aún cuando se encuentre enfermo, lo que dio paso a la aparición de reglamentos que permiten la Medicación Controlada. Se permite el uso de agentes terapéuticos, pero en cantidad razonable, con intención únicamente curativa, y por lo tanto no tienen influencia sobre el rendimiento. Esta es la opinión de la Federación Ecuestre Internacional (F.E.I.) que para precisar mejor su postura publica periódicamente las concentraciones máximas de algunos productos presentes en líquidos biológicos.

Controlar el cumplimiento de estas normas no es tarea fácil. Al menos son 400 las sustancias de uso común en medicina equina. Pero podemos considerar que son más de 63 mil los principios activos que se pueden utilizar y que podrían alterar el rendimiento de los caballos destinados al deporte. Por lo tanto, el número concreto de sustancias detectables en los líquidos orgánicos de los caballos es enormemente grande. Por otra parte, ya ha quedado demostrado en las personas que hay sustancias de definitivamente no se pueden rastrear mediante el examen de orina.

¿Qué prohíbe la FEI?

La Federación Ecuestre Internacional (FEI) prohíbe, por una parte, sustancias consideradas nocivas, y por otra, el uso excesivo de ciertas sustancias, para las cuales establece límites de concentración.

Sustancias prohibidas: son de origen externo, sean endógenas para el caballo o no.

   - Sustancias que actúan sobre el Sistema Nervioso Central

   - Sustancias que actúan sobre el sistema cardiovascular

   - Sustancias que actúan sobre el aparato respiratorio

   - Sustancias que actúan sobre el sistema digestivo

   - Sustancias que actúan sobre el sistema urinario

   - Sustancias que actúan sobre el sistema reproductivo

   - Sustancias que actúan sobre el sistema músculo esquelético

   - Sustancias que actúan sobre la piel

   - Sustancias que actúan sobre la sangre

   - Sustancias que actúan sobre el sistema inmunitario, diferente a aquellos de las    vacunas aprobadas

   - Sustancias que actúan sobre el sistema endocrino, secreciones endocrinas y    derivados sintéticos

   - Antipiréticos, analgésicos y anti-inflamatorios

   - Sustancias citotóxicas

Sustancias de uso limitado: para las cuales se han establecido niveles o radios máximos permitidos.

   - Dióxido de carbono

   - Dimetilsulfóxido

   - Hidrocortisona

   - Nandrolona libre y conjugado

   - Acido salicílico

   - Testosterona

   - Teobromina

   - Arsénico total