Equitación tranquila y rendimiento muscular

Iñaki Lorenzo


El músculo tanto del caballo como del ser humano necesita de una temperatura y unas condiciones adecuadas para su funcionamiento, para esto, entre otras cosas, incluimos el calentamiento en nuestras sesiones de trabajo.

Supongamos que ya tenemos la musculatura a una temperatura adecuada y ahora necesitamos que el músculo de nuestro caballo tenga la elasticidad adecuada para darnos el 100% de lo que técnicamente nos pueda dar. Si físicamente está al 100%, el caballo, técnicamente nos podrá dar el 100% de lo que pidamos si está dentro de unos límites razonables (un salto determinado, algún ejercicio determinado de doma, etc.).

¿Qué ocurre si físicamente tenemos la musculatura al 80%? , la respuesta es sencilla: que el caballo es imposible que nos de todo lo que podría dar: estamos infrautilizando nuestras posibilidades.

Analicemos algunos factores que pueden influir en que un caballo en un momento dado muscularmente no esté con las condiciones adecuadas:

. puede ocurrir que la preparación física previa del caballo haya sido deficiente en tempo o en forma,

. podría ser que el calentamiento no se haya hecho de forma rigurosa por razones varias (falta de tiempo, condiciones climáticas, etc),

. y también puede suceder que la elasticidad de las musculatura no sea la adecuada porque el caballo está destinando la CONTRACCIÓN de algunas FIBRAS MUSCULARES a algo que en ese momento NO ES la labor propia de la LOCOMOCIÓN, estamos hablando que el caballo ESTÁ EN TENSIÓN.

A todos nos ha ocurrido alguna vez que nuestro caballo se ha asustado de algo en algún momento, esto no tiene nada de malo si no tuviésemos en mente la consecución de algunos objetivos deportivos para nuestro caballo, estamos hablando por ejemplo de reprises de doma, recorridos de salto, etc. Cuando esto ocurre la rigidez que padece el caballo debida a la tensión del momento se traduce en falta de plasticidad o de elevación en los movimientos de una repris de doma, o en un derribo por falta de remetimiento de las manos en un salto. Estos solo son algunos ejemplos de los trastornos que nos pueden ocasionar que nuestros caballos no estén (dentro de lo que cabe) relajados y dispuestos al ejercicio.

Creo que las situaciones planteadas son fácilmente comprensibles, de lo que podemos sacar una pequeña conclusión: sería conveniente tranquilizar el caballo lo antes posible para que recupere la serenidad que tanto necesitamos. Parece fácil decirlo pero sólo lo conseguiremos si el caballo tiene plena confianza en su jinete/amazona y en la serenidad y tranquilidad del mismo/a. Estamos hablando de practicar una EQUITACIÓN TRANQUILA.

Una equitación tranquila se basa en relajar al caballo y tranquilizarle entre las dificultades utilizando siempre refuerzos positivos en las dificultades y minimizando al máximo posible los refuerzos negativos.

Esto lo debemos hacer durante todo el proceso de aprendizaje del caballo, incluso cuando cepillamos al caballo en el box.

Ejemplos:

En doma: Cuando le pedimos en ejercicio de doma y tenemos la fusta larga y le corregimos, pues eso, le corregimos, nada mas, incluso podemos acariciar el cuerpo del caballo con la fusta, el caballo, a base de repetir los ejercicios y de recibir caricias y premios cuando se esfuerza mas, asimila lo que queremos con menos esfuerzo del que pensamos, sin trasmitir tensión, lo que hace que nuestros movimientos sean mejores. Paciencia.

En salto: Cuando mi caballo rehusa, en vez de enfadarme y ser el mas rápido/a del lugar en sacar la fusta, acariciamos el caballo, analizamos la situación con detenimiento, bajamos el nivel de dificultad si es necesario y cuando lo franquee reforzamos positivamente cada salto que dé sea cual sea el nivel de dificultad.

Estos comportamientos harán que asocie de forma positiva situaciones que luego le vamos a pedir en competición, donde queremos que el nivel técnico sea óptimo, y le ayudaremos desde la relajación, con músculos elásticos que hagan que los demás se quiten el sombrero al ver lo tranquilos que están nuestros caballos.

Estas son las razones por las que yo, que soy un caballo, salgo a la pista de competición elástico y tranquilo dentro de la excitación lógica del momento:

. Confío en mi jinete/amazona porque cuando aprendía siempre premió mis conductas y si me pide estar aquí volveré a llevarme el premio que yo quiero: el reconocimiento y las caricias de mi jinete/amazona.

. En las situaciones difíciles que he pasado, mi jinete/amazona siempre mantuvo la calma y me demostró que no tenía razones para temer nada y que los ejercicios que me pedía en salto, doma, etc, siempre fueron asequibles para el grado de entrenamiento que en cada momento yo tenía.

. Porque pasamos muchos momentos juntos, casi todos agradables, y casi nunca usó conmigo las fustas y látigos que sin mesura utilizan otros jinetes/amazonas en otros compañeros míos, soy muy afortunado.

Esto que relato es real, tiene su explicación desde el punto de vista fisiológico, pero lo que es mas importante de todo es que nuestros queridos caballos están cubiertos por todo el cuerpo de neuroreceptores que, al igual que nosotros, son capaces de transmitir al sistema nervioso central las sensaciones de frío, calor., presión, etc. Con esto quiero decir que la tensión del jinete es recibida por el caballo de una forma mas precisa de lo que imaginamos, al igual que nosotros somos capaces de recibir su tensión de la misma forma, en definitiva no es mas que una forma de comunicación y en esa comunicación, ¿qué quiero transmitir?: Que no pasa nada por que haya dificultades, siempre mantendremos la calma y practicaremos una EQUITACIÓN TRANQUILA.