Gestación y parto

Revista Galope
Francisco José Casaus – Mata Bezunartea
Responsables del Servicio de Reproducción y Neonatología del Hospital Equino de Aznalcóllar (Sevilla)


La observación y cuidado de las primeras horas y días del potro son fundamentales para su normal desarrollo y para su supervivencia. La cría de caballos depende de los primeros momentos en la vida de los potros. Una serie de medidas de profilaxis y la rápida detección de los problemas, permitirá evitar complicaciones y duras pérdidas, tanto económicas como sentimentales.

Cómo cuidar al potro recién nacido

El día después del parto es recomendable también que su veterinario realice al potro un examen físico para descartar que no hay deformidades y un análisis de sangre para comprobar si tiene niveles óptimos de anticuerpos y células de defensa. Situaciones en las que debemos intensificar la vigilancia del parto y del potro recién nacido:

  1. si la yegua ha tenido problemas en anteriores partos o ha enfermado el potrillo después del nacimiento o nació muerto.

  2. si durante la gestación ha tenido alguna enfermedad, especialmente cólico en las últimas etapas.

  3. si durante la gestación ha tenido una secreción vaginal purulenta indicativa de infección intrauterina.

  4. si la yegua ha tenido un transporte largo antes del parto.

  5. si el potro ha nacido antes de tiempo.

  6. si ha habido una gestación prolongada.

  7. si han nacido otros potros enfermos en la misma instalación.

  8. si la yegua ha tenido un parto largo o distócico.

  9. si se han detectado problemas en la placentación antes del parto.

Estos partos deberán ser vigilados y los potros puestos en “cuidados intensivos” tanto dentro de las instalaciones de la ganadería como en un hospital veterinario especializado. El veterinario debe reconocer estos potros en las horas siguientes al parto para intentar detectar los problemas si los hubiese cuanto antes.

Qué hacer durante el período inmediatamente posterior al parto

Es difícil que logremos presenciar el parto de nuestras yeguas. Ellas esperan a estar tranquilas y solas para parir. Sólo en el caso de que mantengamos una vigilancia de 24hs, conseguiremos presenciar el nacimiento de nuestro potro.

Sin embargo, con el objetivo de evitar problemas graves o irreversibles, es fundamental esta vigilancia para poder estar en los momentos inmediatos posteriores al parto. Puntos que debemos controlar en los momentos inmediatamente posteriores al parto por orden cronológico:

comprobar que el potro respira bien. El potro comienza a respirar por sí solo a los 3” de su expulsión. Su respiración debe ser rítmica (70 respiraciones por minuto) y sin esfuerzo aparente. Si tiene líquido en la nariz, séquelo. Si persiste y la respiración no es del todo normal, pida consejo a su veterinario. Su potro puede necesitar respiración asistida o cualquier otro tipo de soporte respiratorio. el potro se pondrá de pie en una o dos horas después de nacer. Si no intenta levantarse pasado ese período, debemos intentar acercarlo a la madre. Si el potro no pudiera mantenerse de pie, debemos llamar al veterinario. comprobar que el potro se levanta a mamar de una manera constante y que consigue quedarse mamando un tiempo, que puede rondar unos 5’ entre las dos mamas. A diferencia de otros animales, los potros toman en general volúmenes más pequeños y con mucha más frecuencia. cuando come, tenemos que estar pendientes de que al potro no le salga leche por la nariz. En este caso, podría tener un problema en el paladar y de nuevo tendremos que consultarlo con el especialista. que la leche materna que reciba el potro en las primeras 24hs sea calostro. Este calostro es una sustancia más amarillenta y espesa que la leche. Sólo se produce durante las primeras 24hs de lactación y su propiedad fundamental es que posee una gran cantidad de anticuerpos (proteínas esenciales de defensa) que ayudarán al potro a defenderse de la mayoría de los microorganismos a los que va a estar expuesto. Si no mama una cantidad suficiente de calostro, o su madre ha perdido el calostro antes del parto (goteo de leche previa al parto), o el calostro de la madre es de baja calidad inmunológica. En cualquiera de estos dos casos, sus defensas se verán comprometidas y podría llegar a necesitar una transfusión de plasma para recibir los anticuerpos que le falten. Los calostros comerciales tienen una baja eficacia con respecto al calostro natural, de ahí que en los criaderos profesionales sea imprescindible tener un “banco de calostro natural congelado” que se obtiene de yeguas que han perdido su potro al nacer y son ordeñadas para extraer dicho calostro y congelarlo. el potro debe defecar por primera vez durante el primer día. Si el potro comienza a estirarse y esforzarse levantando la cola sin señales de excrementos, quizá necesite asistencia veterinaria para expulsar las heces. Puede estar sufriendo una “retención del meconio”. también durante el primer día debemos comprobar que orine bien, cantidad y frecuencia suficiente y no excesiva y que, además, no orina por el ombligo. En este caso tendría lo que se denomina “uraco persistente” y debemos consultarlo con el veterinario, pues puede suponer una puerta de entrada a gérmenes que pueden colonizar órganos y sistemas del potrillo provocando lo que se conoce como “septicemia neonatal”, de consecuencias fatales. observar que el comportamiento del potro con respecto a su madre y entorno inmediato es normal. Existen problemas neurológicos que se caracterizan por un comportamiento anormal tales como pérdida de interés por la madre, desorientación e incapacidad para seguir a la madre, dificultad para ponerse de pie, debilidad para continuar mamando por un tiempo normal (sobre 5’), ceguera, pérdida del reflejo de succión, convulsiones que pueden aparecer el primer día o varios días después. Se debe controlar la aparición de cualquiera de estos síntomas y someter al potrillo a un examen neurológico veterinario de inmediato.