Los primeros pasos

Rubén Morales
Técnico Agropecuario y especialista reconocido internacionalmente en Metodologia Internacional de Perfeccionamiento Ecuestre basada en su precisión, intuición y percepción al momento de enseñar a los caballos. Chile.


Muchos entrenadores y jinetes trabajan bajo la premisa de que sus caballos están hechos para ese trabajo y nacen para ese deporte. Esto impone de antemano presión al caballo y licencias al jinete a la hora de entrenar, pues el caballo esta predestinado al rol que el propietario o entrenador le asignó

Lo curioso se produce cuando uno ve que alrededor del mundo los entrenadores, sus aperos, costumbres y deportes cambian de forma tan extrema como cambia la geografía o la cultura y sí, los caballos también cambian, pero aún se trata de una misma especie, que en su forma de enfrentar la vida y el trabajo son esencialmente iguales.

Si tratamos de ampliar la visión y ponernos en el lugar del caballo, nos daremos cuenta lo dramáticamente diferente que puede ser para un caballo nacer, vivir y ser entrenado en Mongolia, Afganistán, Kentucky o Chile. En cada lugar el caballo nacerá en un mundo extraño para él y vera a personas que dicen “tiene que entender...”, “nació para este trabajo...”, “esta hecho para esto”,.....

Mientras en Mongolia puede transportar un clan nómade de por vida, en Afganistán puede quedar exhausto compitiendo por un cuero de Chivo, en Kentuky deberá entrar tempranamente a los partidores y en Chile madurara arreando y poniendo los pechos al novillo.

Si juntásemos a un jinete nómade Mongol con un competidor Afgano de Kirkuk, un preparador de caballos Fina Sangre y a un Corralero Chileno, quizás se mirarían entre sí, con curiosidad y pensarían ¿Qué quiere hacer este jinete con su caballo? , ¿Cómo puede usar su caballo para eso? , ¿Cómo puede usar esas monturas, esas espuelas? Y el desacuerdo definitivo seria sobre cómo enseñar al caballo.

Veremos que lo que resulta extraño para el entrenador de un país resulta correcto para el entrenador de otro país. En alguna medida cada entrenador considera correcto principalmente lo que él hace, los aperos que él usa, el concepto que él tiene del caballo y su forma de actuar como estereotipo de jinete de su localidad, mientras lo que hace un entrenador lejano le resulta ajeno y en muchos casos difícil de aceptar.

¿Difícil de aceptar?

Pero si a las personas nos resulta difícil de aceptar las costumbres y formas de entrenamiento lejanas, imagínese lo difícil que es para cada caballo entender y aceptar al entrenador que le toca, los lugares, costumbres y deportes que le tocan.

¿Cómo es posible que los entrenadores tengamos costumbres y métodos tan extremadamente diferentes para enseñar los caballos? En circunstancias que todos ellos cuentan con el mismo mecanismo de percepción, comunicación y aprendizaje. Incluso Burros, Mulas y Cebras son totalmente susceptibles de ser enseñados con los métodos de entrenar caballos.

En el ámbito local, podemos ver que incluso entrenadores del mismo deporte, del mismo centro ecuestre, entrenan al caballo de modo diferente. Siendo estos modos tan heterogéneos en todo el mundo y en cada lugar cabe destacar la gran nobleza del caballo para aceptar tanta manera particular de pedirle las cosas. Yo creo firmemente que es la propia nobleza del caballo uno de los factores que permite la existencia de tantas “técnicas” de entrenamiento injustificables, caprichosas e infructuosas.

Las respectivas diferencias entre razas caballares evidentemente facilitan la introducción de cada raza a su deporte. Pero paralelamente esta el plano cotidiano, practico, diario y cercano en el que se producen las primeras frustraciones y fracasos, producto de que algunos caballos se resisten a los métodos estandarizados de entrenamiento.

Es así como encontramos que incluso en los mejores criaderos de cualquier parte del mundo hay caballos que no aceptan participar del deporte que los esperaba desde antes de nacer. Un caballo puede hacerse experto en decir “no acepto mi trabajo” antes de aprender la letra A de su deporte.

Hasta este punto nos encontramos mirando la forma humana de enfrentar al caballo y la forma humana de razonar y “enseñar”, siendo que el caballo posee una manera propia, única, precisa y prácticamente perfecta de aprender, comunicarse y trabajar.

Cuando tratamos de interpretar o enseñar a un caballo bajo nuestra forma de pensar y actuar estamos dejando un margen demasiado grande al azar, por que le estamos hablando en un idioma y comportamiento extraño, el comportamiento humano.

Mientras el modo más eficiente, concreto y rápido que se puede adoptar para enseñar al caballo es dejando de lado nuestra propia forma de actuar y aprender la forma que ellos actúan.

Se pueden lograr sorprendentes avances y progresos en su entrenamiento si aprendemos mas sobre como ellos hacen las cosas de forma natural.

Desde el punto de vista físico una de las áreas interesantes a conocer para un entrenador es la biomecánica del caballo, esta nos enseña lo que sucede con cada parte del caballo cuando esta siendo trabajado, ya sea bien (fortaleciendo su cuerpo) o mal (dañando el cuerpo del caballo).

Es increíble la cantidad de errores que podemos cometer los entrenadores si ignoramos completamente la biomecánica del caballo, una de las primeras acciones de entrenamiento consecuentes con la biomecánica es la famosa “reunión” del caballo, fase en que va empleando correctamente su dorso, patas, cuello, espacio torácico y mucho, mucho más.

Pero nuevamente el área menos tangible, menos visible es la mente del caballo, aunque la ciencia ya tiene construida una buena base de sustentación para facilitar el entrenamiento, aun son pocos los entrenadores que trabajan con alta precisión en la comunicación con sus caballos, en cualquier país.

La ciencia ha creado ciertas ramas que estudian la conducta del caballo como la Etologia Equina, ésta genera valiosa información que facilita el trabajo de los entrenadores especialistas en conducta del caballo.

Al entrenar un caballo con alta eficiencia en la comunicación, no se hace otra cosa que lograr alta eficiencia en la sincronización, que es el fin de todo binomio. Pero es bastante lo que se requiere saber, interpretar y aplicar para trabajar a un nivel de “sintonía fina” con el caballo, pero es un esfuerzo que bien vale la pena.

Algunos conceptos que facilitan la comprensión del caballo son los siguientes:

Liderando al caballo:

La mente del caballo esta instintivamente adaptada para funcionar en orden jerárquico vertical, en el que el caballo es dominante o dominado, es así como se constituyen las manadas y como el caballo aborda su relación con las personas.

Para el entrenador esto afecta en el sentido de que el caballo puede predisponerse a trabajar como individuo subordinado (caballo noble, sumiso, atento, dispuesto), como individuo dominante (caballos agresivos, peligrosos o difíciles de controlar), o el un tercer y mas frecuente estado que es el de rivalizar por el liderazgo.

Este es cuando el caballo intenta día a día poner a prueba al jinete y no cede hasta que se siente subordinado o dominante. El caballo en estado de rivalidad aun siendo capaz de “entender” todo o hacer bien todo, tiende a revelarse u oponerse, negando su cooperación y participación, convirtiendo la sesión de entrenamiento o la competencia deportiva en una jornada frustrante, contraproducente e infructuosa.

El caballo que esta rivalizando con su entrenador es un caballo que por momentos puede hacer todo bien (en un estado de sumisión transitoria) y otros momentos u otros días hacer casi todo mal.

Esto sería equivalente a tener un automóvil nuevo que a veces funciona y otras veces no funciona sencillamente por que no le agradó nuestro modo de hacer andar el motor o de pasar los cambios.

Este aspecto de relación con el caballo se llama liderazgo y lo importante es ser capaz de entrenar el caballo bajo estado de sumisión que es cuando el caballo esta poniendo su cuerpo y su mente a servicio del trabajo y no a servicio de sí mismo, es cuando el caballo se convierte en un placer para el jinete.

Un caballo en estado de sumisión no significa flojo o torpe, la sumisión se refiere a un estado o predisposición mental y conductual del caballo.

La manera de tener un caballo en sumisión es tener un caballo relativamente tranquilo, no confundido, para eso hay que aprender a ser preciso, perceptivo, gradual, oportuno y retributivo en la forma de pedir las cosas al caballo, en la forma de enseñarle desde sus primeros pasos hasta la forma de competirlo.

Un entrenador de nivel superior debiese lograr caballos ganadores y relativamente tranquilos, esa es la combinación que permite sacar adelante a mas caballos, que rinden por mas años.

Cuando se obtiene un caballo cumplidor pero demasiado nervioso es una cuota de fortuna que a veces dura poco tiempo y se debe mas a un caballo destacable que a un entrenamiento destacable.

¿Cómo enseñar con gradualidad, perceptividad y retribución?

La gradualidad:

Se refiere a que toda señal, presión o ayuda dirigida al caballo con el objetivo de exigirle alguna acción, debe partir desde cero hacia arriba gradualmente, ascendiendo lo que sea necesario hasta que el caballo reaccione a nuestro pedido.

Esto consiste en que cuando usted esta pidiendo un ejercicio al caballo, lo debe presionar gradualmente, partir moviéndolo con la voz y enseguida agregar y acrecentar las presiones físicas, como los peldaños de una escalera, subir paso por paso, pero apenas perciba que él da los primeros intentos de responder bien usted suspende las presiones de inmediato.

Lo que sucede es que el caballo registra perfectamente el instante en que él a través de dar la respuesta correcta detiene las “molestias”. Entonces cada vez que usted haga eso, el caballo le dará la respuesta correcta mas anticipada y claramente.

Quizás usted se pregunta ¿ Si tengo que suspender las presiones ante los primeros signos de respuesta, como hago para extender el tiempo de ejecución del ejercicio?

Lo que sucede es que el caballo primero le entrega respuestas correctas por un solo instante, si usted suspende oportunamente la exigencia, el caballo le agrega cada vez mas segundos o minutos de respuesta correcta, pero si usted extiende los tiempos de exigencia prematuramente el caballo crea otras respuestas que arruinan el ejercicio.

Por ejemplo las primeras veces que le pide postura a un caballo nuevo, le debe aliviar apenas el caballo manifieste la primera intención de ponerse y notara que al pedirle nuevamente el se pondrá fácilmente pues ya esta registrando que los alivios se producen con esa respuesta.

La respuesta correcta es como una semilla que debemos permitir germinar, cultivar y después cosechar. Si la sabemos cuidar se transforma en un ejercicio sólido, que usted podrá extender todo el tiempo que requiera, tan solo permita al caballo crear la respuesta correspondiente a cada pregunta.

La importancia de ser perceptivo:

Es fundamental que usted perciba al instante cuando un caballo da los primeros intentos de respuesta correcta (y suspenda la exigencia) pues si usted mantiene al caballo forzado, extendiendo una respuesta que el caballo esta recién aprendiendo el caballo buscara otro modo de aliviarse, arruinando el ejercicio. Si usted percibe los intentos más mínimos de su caballo de responder y alivia coordinadamente con estas, su caballo en poco tiempo responderá bien “antes que se lo pidan”.

La importancia de ser retributivo:

El caballo acepta, aprende, y memoriza un ejercicio en el instante que él registra la retribución, es decir en el momento en que usted suspende las presiones. El mayor valor que puede tener una retribución es ser oportuna, entregarla en el mismo segundo; el caballo cumplió, usted alivió. Palmotearle el cuello no sirve, suspender las presiones 20 segundos después de la respuesta correcta tampoco.

La mejor retribución es ir montado, concentrado, presionando gradual, percibir la respuesta y suspender las presiones. Cuando el caballo a aprendido ya no es necesario apagar 100% las presiones, es suficiente con marcar ligeros alivios.

Cuando el caballo ya esta aprendiendo, usted puede comenzar a extender los tiempos de ejecución del ejercicio, esto lo lograra mejor si alivia al caballo en el momento que el realice su mejor esfuerzo por hacer el ejercicio correcto, entonces el caballo memoriza que es la ejecución “perfecta” la que esta asociada al alivio, por lo tanto el caballo comienza a expresar ejecuciones correctas la mayor parte del tiempo. El caballo no mejora un ejercicio por el solo hecho de repetirlo interminablemente, mas bien puede arruinarse cada vez más.

En la aplicación practica de estas sugerencias es bueno trabajar acompañado para entender, analizar y percibir los avances y por supuesto es bueno acompañarse y compartir opiniones con el entrenador de mejor experiencia que tenga usted a mano, pues vera que muchos de los mejores secretos de algunos “maestros antiguos” son estas mismas claves que hoy en día se usan en todo el mundo y en todos los deportes.