Muestra fotográfica: Armonía física y mental con los animales

Comentario previo: Ahimsa, derechos de los animales y espiritualidad
Resumen del artículo publicado por Claudette Vaughan


Ahimsa o “compasión dinámica” es un término sánscrito que se refiere a un concepto religioso que aboga por la no agresión, la no violencia y el respeto a la vida.

Es posible que su mayor defensor en el siglo XX fuera Mahatma Gandhi, que estuvo profundamente influenciado por la doctrina jainista del Ahimsa; doctrina que más tarde propagara él mismo.

Gandhi reconoció el siguiente precepto como fundamental para la ética humana: “considerad a cada ser vivo como a vosotros mismos y no hiráis a nadie”.

Esta concepción le llevó a adoptar una vida de no violencia. El Ahimsa establece que no tenemos ningún derecho a causar sufrimiento o muerte a ningún ser vivo y asegura que si nuestras vidas se rigieran por el principio de no violencia, se crearía más armonía en el mundo que con cualquier otra disciplina.

El no-daño no se refiere únicamente a no matar, sino que Ahimsa implica una abstinencia absoluta de causar cualquier dolor físico o emocional a cualquier ser vivo, bien sea por pensamiento, palabra u obra. El no-daño requiere una mente, una boca, y unas manos pacíficas.

El objetivo final es conseguir que el principio del Ahimsa penetre en toda la sociedad. Esto implica no sólo el seguimiento de una dieta vegetariana saludable, sino también tratar a los animales con empatía y amabilidad al reconocer que su capacidad de sentir y sufrir, al fin y al cabo, no difiere de la nuestra. Una de las leyes más básicas de la ecología es que cada ser vivo existe porque forma parte de un todo mayor. Para el aprendiz de Ahimsa, la concepción del medio ambiente y la tierra como un solo cuerpo tiene mucho eco en cada aspecto de reverencia por la vida.

Nuestra falta de comprensión y el daño que directa o indirectamente causamos a los animales refleja un profundo desorden espiritual en la psique de nuestra especie.

El aprendizaje del Ahimsa requiere que nos enfrentemos a nuestra indiferencia y falta de coraje moral y que reconozcamos que los animales poseen una dignidad silenciosa propia que nosotros hemos violado. Determinar el eje en torno al cual gira nuestra ignorancia no es tarea fácil.

Y para concluir, Henry Beston ha escrito:

"Necesitamos otra concepción más inteligente y quizá más mística de los animales. Alejado de la naturaleza universal y viviendo en un complejo artificio, el hombre en sociedad analiza a estas criaturas a través del cristal de su conocimiento y es así como puede ver una pluma magnificada y distorsionada toda la imagen. Los tratamos con condescendencia por ser incompletos, por el trágico destino de haber adoptado una apariencia tan distinta a la nuestra. Y es aquí donde erramos, erramos horriblemente. El hombre no debería compararse con los animales. En un mundo más viejo y más completo, que tiene el don de extender los sentidos que hemos perdido o jamás conseguido, al vivir a merced de unas voces que jamás hemos oído. No son hermanos, no son subordinados. Son otras naciones, atrapadas con nosotros en la red de la vida y el tiempo, compañeros prisioneros del esplendor y sufrimiento de la tierra."

Museo nómade - Cenizas y nieve - Gregory Colbert (BAJAR PPS)