Se aprende a montar solamente montando?

Diario Suplemento Ecuestre
Eckhard Meyners

Docente en Pedagogía Deportiva en la Universidad de Luneburg. Autor de varios libros y columnista de revistas especializadas, que en su tiempo libre, se dedica a conducir seminarios y a trabajar con jinetes de alta competencia en Alemania, su país de origen

Claro está que no se aprende a montar andando en bicicleta, pero es una pregunta que debe ser tomada en serio.

A veces, se nos plantean situaciones sin poder avanzar, porque nuestra musculatura no permite determinados movimientos. Las causas pueden ser musculares o de coordinación.

En todos los demás deportes hay programas de gimnasia sistemática y de coordinación para crear las condiciones que posibilitan movimientos específicos.

Solamente a partir de una posición erguida de acuerdo a cada cuerpo, puede el jinete comunicarse, a través de sus ayudas, con el caballo, para que éste pueda ejecutar las lecciones deseadas.

Lamentablemente, la mayoría de los jinetes creen estar bien sentados cuando, en realidad, los defectos se han convertido en hábito.

Solamente se puede salir de esta situación, cuando el jinete haya aprendido a sentir los diferentes músculos y dominar su empleo para las diferentes tareas.

Es importante ejecutar los ejercicios sin fuerza, porque el hombre necesita la mayor parte de su fuerza para contrarrestar la fuerza de gravedad.

Al trabajar sobre una colchoneta en el piso, es más fácil para el jinete concentrarse para sentir los diferentes movimientos, sin tener también que ocuparse del caballo. Los comandos en la pista nos pueden conducir a errores.

Bajar los talones, alargar las piernas, pisar los estribos, son exigencias imposibles de cumplir para muchísimos jinetes. Al pisar con fuerza los estribos, la pierna se pone rígida y un acompañamiento rítmico para impulsar ya no es posible.

Puede haber varias razones para el talón alto. Puede ser una desigualdad de la musculatura de la pierna o un acortamiento, muy común, de la musculatura de la pantorrilla.

También puede ser una consecuencia de impulsar equivocadamente.

Manos quietas. Las manos inquietas son fácilmente perceptibles, pero el problema, en la mayoría de los casos, no son las manos sino la cadera. Aquí como casi siempre, el problema no está donde se manifiesta.

Apretar las piernas. Cerrar las rodillas. La pierna larga, suelta y en contacto, es una de las exigencias de los instructores que la mayoría de los jinetes no pueden cumplir.

Apretando las piernas, sólo se agrava el problema y hará que el jinete, además, se ponga rígido de hombros por causa de la relación que existe entre las dos musculaturas.

El autor lleva más de 20 años estudiando esta asociación de factores que impiden a los jinetes cumplir con los requisitos solicitados para una monta efectiva y grata.