El enojo nunca ayuda

Cristóbal Scarpati

Todas las personas somos susceptibles a este problema. Le llamo problema, porque en materia ecuestre, el enojo nunca ayuda. De hecho nos perjudica y lo peor, es que perjudica a terceros que nada tienen que ver con nuestro estado desequilibrado.

Algunos más otros menos, todos tenemos alguna vez cierto grado de frustración. Sea cual fuere nuestro caso, debemos tener consciencia de este fenómeno y aprender a encontrar el estado de serenidad cuanto antes, sin afectar la armonía del caballo, de nuestros alumnos, amigos, socios, familia, etc.

Esta reflexión va para todos nosotros, todos aquellos que tenemos bajo nuestra responsabilidad el bienestar de otros seres inocentes como pueden ser caballos o niños.

El enojo, cuando es producto de la frustración, o de cualquier otra causa injustificada, puede revertirse con un pensamiento positivo, evaluando objetivamente los hechos y teniendo la certeza de que siempre que estemos “dispuestos” a reflexionar, volver a intentar o a trabajar con mayor criterio y sentido común, es muy probable que por este camino, encontremos una solución que satisfaga nuestras expectativas, reforzando nuestro espíritu y preservando a nuestros seres queridos (caballos, hijos, alumnos, empleados, pareja, etc.).

Tener familia, salud y trabajar con caballos es un privilegio extraordinario.

Debemos valorar esto a menudo para no perder de vista que debemos ser agradecidos.

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