-. DUQUESA .-

Duquesa - Abril 2002 ~ Diciembre 2012




"Montar a Duquesa era como montar al viento..."


La profundidad de esta frase, solo es comparable con la inmensa tristeza que compartimos todos los que conocemos a Graciela o conocimos a La Duca.

Siempre, ante una desaparición física, es muy difícil encontrar las palabras adecuadas, tratar de plasmar una frase por escrito se hace muy difícil.

Yo tuve la suerte de acompañar a Graciela hasta General Rodriguez la primera vez que ellas se vieron y ser testigo de ese momento tan especial, casi mágico, donde ambas fueron presentadas, se miraron, se revisaron, se probaron mutuamente y me animaría a decir, se enamoraron; como puede enamorarse una persona de un caballo y un caballo de un humano.

También tuve la dicha de poder ver y acompañar, durante muchos años, como esta relación se fue desarrollando, como ese vínculo se fue fortaleciendo día a día, hora tras hora de trabajo compartido entre ambas.

Pude apreciar, con mi pecho hinchado de orgullo, como ambas lograban llegar a ser un binomio de primera, compitiendo juntas en Máximas exigencias; sueño que Graciela añoraba desde la década del ’90. Lamentablemente, también me toco acompañarlas desde ese fatídico día en que La Duca se accidentó. Ella, hasta su último suspiro, afrontó su destino, con una entereza sobrenatural. Sus ganas de vivir y de salir adelante siempre estuvieron intactas. Por esas cosas que no tienen explicación en esta vida, su físico dijo basta, dejando un vacío, que trataremos de llenar con todos los buenos recuerdos que ella nos ha dejado.

Si bien, soy consciente de que el golpe sufrido fue devastador, deseo fervientemente poder volver a ser testigo de un nuevo enamoramiento. Considero que cada ser es único e irrepetible y por ende, irremplazable. Nunca es recomendable buscar en otro al ser perdido.

Ahora, una de las mayores bendiciones de la vida, es que nos permite poder volver a enamorarnos. Todo aquel que luego de una pérdida, pueda volver a enamorarse, debe considerarse dichoso y afortunado...

Simplemente, acompañemos a Graciela en su duelo, el tiempo que sea necesario, pero siempre recordándole que tiene la posibilidad de volver a enamorarse.

No quiero dejar de agradecer a todos y cada uno de los que las han acompañado durante todos estos años y las han contenido en estos últimos dos meses.


Hernán Bofill - Buenos Aires, 18 de Diciembre de 2012