-. FILOSOFIA Y OBJETIVOS .-

   -   Filosofia de Trabajo

Saber montar correctamente debería ser la base de toda disciplina hípica.
La práctica del Adiestramiento Clásico cumple con este requisito y brinda la mejor oportunidad para que caballo y jinete logren progresivamente los objetivos deseados con solvencia en sus respectivos desempeños.

En lo que al aspecto físico del caballo concierne, se trata de incrementar sistemáticamente un proceso de entrenamiento gimnástico que permita al caballo moverse con la misma facilidad y gracia con que lo hace en libertad, aún estando bajo el peso del jinete.

Este entrenamiento así entendido, fortifica y da soltura a la musculatura, de tal manera que permanezcan protegidos articulaciones y tendones que con el transcurso del tiempo desarrollan su óptimo grado de movimiento mediante dicha gimnasia.

Obviamente, los trabajos se ajustan a las necesidades de cada caballo en particular.

Trabajar el caballo sin tener presente la idea de ejercitar gimnásticamente, solo lleva al empleo de trucos mecánicos que son la antítesis del Adiestramiento Clásico.

El cuidado a su vez de un correcto desarrollo psicológico, conlleva a obtener la soltura, confianza, brillantez y armonía en sus desempeños.

La filosofía del trabajo bajo este enfoque, consiste en la implementación de las técnicas clásicas de Adiestramiento que aseguren la idónea formación de jinetes, con sólidos conocimientos teóricos y técnicos que puedan impartir una correcta enseñanza a los caballos sin el uso de la violencia y del sometimiento.

Se trata de crear un binomio basado en la armonía, el respeto y la confianza mutuos, dentro del camino perseverante del trabajo, teniendo en cuenta los tiempos de maduración psicológica y física que llevan al éxito inherente en toda tarea bien realizada.

Hacen falta conocimientos referentes al estudio del funcionamiento de la mente y del lenguaje del caballo en orden de aprender, entender y comunicarnos con la individualidad que su especie requiere.

Todos los caballos responden a los requerimientos de su jinete fácilmente si sabemos, en forma calma, cerrarles todas las puertas a sus resistencias a través de nuestras ayudas, de forma tal que solo le quede una única posibilidad de salida: la correcta. De esa manera esperamos que el caballo solo entre en el camino adecuado, o sea que acepte la corrección del trabajo sin resistencias.

La misión como docente va más allá del formar únicamente jinetes, porque para que sean buenos jinetes deberán ser previamente personas libres de falsas omnipotencias, concientes de no descargar en el caballo sus frustraciones personales, humildes para aprender, aguerridos para el trabajo, pacientes para esperar, solidarios y comprensivos para consigo mismos y para con los demás.

Si además, logramos que los jinetes puedan comprender la mente del caballo y su funcionamiento, cómo y cuándo aprenden, sus posibilidades motoras de acuerdo a su biomecánica, si pudieran lograr su sumisión a través de la relajación y si pudieran controlar y trabajar los caballos por la magia que estos conocimientos brindan, no tendrían necesidad de recurrir al uso permanente de elementos auxiliares y a los malos tratos para lograr una falsa colocación en la postura del caballo.

Poner el caballo en la rienda no depende de la embocadura ni de “trincarlo”, sino de la habilidad del jinete para que su caballo sumisamente se le entregue.

La violencia y el sometimiento comienzan donde los conocimientos terminan... y si se logra transmitir y enseñar a través de la comprensión y no de la brutalidad, se habrá incluso no solo ayudado a engrandecer nuestra equitación, sino también a mejorar la calidad de nosotros "los humanos" para construir un mundo mejor basado en la comprensión y el respeto por nuestros semejantes... y recién entonces, habremos trascendido en nuestra tarea como docentes.


Graciela Arroyo de Bofill

   -   Objetivos de Trabajo

Los conocimientos a impartir abarcan tanto los temas tradicionales como así también el indefectible desarrollo de temas afines, tales como filosofías orientales, conocimientos de anatomía y fisiología humana y equina, física, psicología, alineación postural, concentración, relajación, respiración, gimnasia, comunicación y por sobre todo, el descubrimiento del amplio espectro de sensaciones internas (kinestesias: sentido del movimiento catalogado dentro del tacto profundo), tan olvidadas en nuestra cultura occidental y tan valiosas como herramientas en la comunicación para con nuestro caballo, donde la comunicación es un silencioso diálogo de sensaciones corporales entre ambos.
Y he aquí el desafío...se nos abre así un mundo vasto de conocimientos que van más allá de estar arriba de un caballo para hacer algo.

El montar se transforma en un aprendizaje holístico que nos permite redescubrirnos como una unidad mente-cuerpo y que, a través del caballo, nos propone poner en funcionamiento aspectos que nos pertenecen, que muchas veces desconocemos y que nos ayudan a tener una vida más íntegra y más sana.

Por eso, los objetivos de trabajo son ambiciosos y exceden lo que el mercado habitual ofrece: montar.

De esta manera, el montar incluye mucho más. Incluye el despertar a la conciencia de todas las facetas integradas que debe poseer la persona para, entre otras cosas, llegar a ser un jinete de excelencia y no solo un buen jinete.

Dentro de los objetivos, se tienen en cuenta también las necesidades de aquellos interesados que desean llegar a ser profesores de equitación y que no poseen ninguna experiencia previa, pudiendo contar con un estudio preliminar que los preparará con mayor solidez antes de presentarse al Instituto Superior de Enseñanza de la Federación Ecuestre Argentina para alcanzar su título.

El material acopiado, que lamentablemente no existe en nuestras librerías, es el producto de una larga trayectoria de investigaciones, que ameritan la calidad de la enseñanza.


Graciela Arroyo de Bofill